¿Cómo conocemos a Dios?

Serie: Dogmática Escritural, Dios y Su Palabra.

Pregunta 20: ¿Cómo conocemos a Dios?

Nuestro axioma es la Biblia es la Palabra de Dios. Nuestro propósito y fin conocer al único Trino Dios verdadero y a Jesucristo a quien Él ha enviado, lo cual es vida eterna (Juan 17:3, Jeremías 31:34). Ese es el todo y la mayor bendición la cual podemos aspirar como seres humanos.

En las palabras de nuestro Catecismo dice que el conocer a Dios, es amarle de todo corazón, y bienaventurado vivir con Él eternamente para alabarle y glorificarle por medio de Jesucristo. [1] El Prof. Frank H. Walker dice al respecto; “La enseñanza del Catecismo de Heidelberg es que el único consuelo del pecador consiste en conocer las misericordias del pacto del Dios Trino de la Escritura.” [2] De este modo, la enseñanza más práctica y perdurable en la fe Cristiana es sin duda el conocer al Dios Trino según Su Palabra. Es precisamente esta bienaventuranza a la que se refiere Herman Bavinck (1854-1921) cuando dice que: “Este conocimiento conduce a la adoración y al servicio; conocer a Dios es vivir.” [3]

De ahí que, lo que Dios nos concede conocer de Él por Su revelación, debe coincidir con lo que Dios quiere revelar y tiene en mente de sí mismo para que le conozcamos de verdad. Pues como dice el Prof. Gordon H. Clark (1902-1984), “Si nuestras mentes y la mente de Dios no tiene algún contenido unívoco, no sabríamos nada en absoluto (y en este caso no podríamos ni conocerle a Él en ningún sentido). Si Él tiene toda la verdad, no podemos saber ninguna verdad excepto la verdad que Dios sabe (y la cual Él quiso revelar).” [4]. 

El significado y la aplicación de esta doctrina en nuestras vidas, es que nosotros como Cristianos bien podemos hablar de que conocemos a Dios y de que tenemos comunión con Él solamente por la única razón que tenemos por delante; porque Dios mismo le ha placido darse a conocer. Nuestro conocimiento de Dios no surge ni debe, de nuestra imaginación o de nuestros sentidos meramente humanos, sino de la revelación misma que Dios quiso y obra en nosotros por Su Espíritu Santo, el cual es el Espíritu de verdad (Juan 14:17). De este modo, el conocer a Dios es vida para nosotros en todos los sentidos, porque Dios es vida en sí mismo y si por gracia somos partícipes de lo que Dios es en sí mismo, se sigue que tendremos vida para conocerle verdaderamente, como también la gracia para crecer y tener comunión con Él y vivir en reverencia ante Él y para Su gloria.

Wilhelmus à Brakel (1635-1711) lo resumiría de la siguiente forma: “Esto (conocer a Dios) hará que el alma crezca en gracia, le protegerá contra pensamientos vanos, controlará la lengua, suprimirá las corrupciones de la carne, y dirigirá al hombre a temer a Dios.” [5].

Así, nuestro axioma es la Biblia es la Palabra de Dios. Nuestro propósito y fin conocer al único Trino Dios verdadero y a Jesucristo a quien Él ha enviado, lo cual es vida eterna.


[1] Día del Señor 3, parte de la respuesta 6. 
[2] Walker, Frank H. Theological Sources of the Heidelberg Catechism, página 135.
[3] Herman Bavinck, Knowing God, Reformed Dogmatics, abridged in one volume, página 147.
[4] Gordon H. Clark, The Pastoral Epistles, página 119. Notas añadidas entre paréntesis. 
[5] Wilhelmus à Brakel, The Christian‟s Reasonable Service, Volumen I, página 77.

Rafael Reséndiz Izaguirre

Editor de Escrituralismo.com y Nuestras Tres Fórmulas de Unidad. Cristiano Confesional. Esposo y padre. Reformado y Libertario.

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