El pacto de gracia (1563-2016)

El pacto de gracia en el Catecismo de Heidelberg; la Sola olvidada de la Reforma (Solus Foedus-foedus monopleuron).

EL PACTO DE GRACIA

Creemos, que Dios salva a Su pueblo por medio de una fe viva en el Mediador del pacto, nuestro Señor Jesucristo [I]. Que a causa de Su fruto redentivo, Dios restaura, mantiene y perfecciona Su pacto con Su pueblo a través de Él [II]. De este modo la Alianza de vida es la relación por gracia de compañerismo y amistad entre Dios y Su pueblo electo en Cristo Jesús [III].

Este pacto de gracia es uno tanto en el Antiguo y Nuevo Testamento, establecido por Dios con Su pueblo a través de todos los tiempos [IV]. Y ya que Adán trasgredió la relación pactual con Dios al infringir el pacto con su pecado, Dios tuvo a bien restaurar Su Alianza a través de Cristo [V]. De este modo, Dios restauró y estableció Su pacto perpetuo por medio de Su propia obra de gracia en Cristo Jesús nuestro único Mediador [VI], y que por medio de Él puso a bien a Su pueblo elegido dentro de Su propia comunidad pactual en una línea generacional continúa ininterrumpida [VII].

Este pacto se revela en el Evangelio, donde Dios llama a Su pueblo haciéndolo partícipe de todos los beneficios de Cristo y guiándolo a la gloria eterna [VIII]. Todo esto a través del Espíritu Santo quien reside en Cristo como la Cabeza y en Su pueblo como miembros de Su cuerpo [IX], y quienes por una Fe viva, obran por amor rindiendo adoración verdadera a Dios en base a una gratitud por Su gracia recibida en Cristo Jesús [X].

I. ¿Cómo Dios salva a Su pueblo?
Por medio de una fe viva en el Mediador del pacto, nuestro Señor Jesucristo.

Catecismo de Heidelberg, Día del Señor 20, 25

Día del Señor 20

¿Qué crees del Espíritu Santo?

Que con el Eterno Padre e Hijo es verdadero y eterno Dios [a]. Y que viene a morar en mí [b] para que, por la verdadera fe, me haga participante de Cristo y de todos sus beneficios [c], me consuele [d] y quede conmigo eternamente [e].

a. 1 Juan 5:7; Génesis 1:2; Isaías 48:16; 1 Corintios 3:16; 1 Corintios 6:19; Hechos 5:3, 4
b. Gálatas 4:6; Mateo 28:19, 20; 2 Corintios 1:22; Efesios 1:13
c. Gálatas 3:14; 1 Pedro 1:2; 1 Corintios 6:17
d. Juan 15:26; Hechos 9:31
e. Juan 14:16; 1 Pedro 4:14

Día del Señor 25

Si sólo la fe nos hace participantes de Cristo y de todos sus beneficios, dime: ¿de dónde procede esta fe?

Del Espíritu Santo [a] que la hace obrar por la predicación del Santo Evangelio, encendiendo nuestros corazones, y confirmándola por el uso de los sacramentos [b].

a. Efesios 2:8; Efesios 6:23; Juan 3:5; Filipenses 1:29
b. Mateo 28:19; 1 Pedro 1:22, 23

¿Qué son los Sacramentos?

Son señales sagradas y visibles, y sellos instituidos por Dios, para sernos declarada mejor y sellada por ellos la promesa del Evangelio; a saber, que la remisión de los pecados y la vida eterna, por aquel único sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, se nos da de gracia no solamente a todos los creyentes en general, sino también a cada uno en particular [a].

a. Génesis 17:11; Romanos 4:11; Deuteronomio 30:6; Levítico 6:25; Hebreos 9:7, 8, 9, 24; Ezequiel 20:12; Isaías 6:6, 7; Isaías 54:9

Entonces la Palabra y los Sacramentos, ¿tienen como fin llevar nuestra fe al sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, como el único fundamento de nuestra salvación?

Así es, porque el Espíritu Santo nos enseña por el Evangelio y confirma por los Sacramentos, que toda nuestra salvación está puesta en el único sacrificio de Cristo ofrecido por nosotros en la cruz. [a]

a. Romanos 6:3; Gálatas 3:27

¿Cuántos sacramentos ha instituido Cristo en el Nuevo Testamento?

Dos: El Santo Bautismo y la Santa Cena.

a. Mateo 28:19-20, 1 Corintios 11:23-26

II. ¿Cuál es el fruto de la obra de Cristo?
Que Dios restaura, mantiene y perfecciona Su pacto con Su pueblo a través de Jesucristo hombre.

Catecismo de Heidelberg, Día del Señor 4-6

Día del Señor 4

¿No es Dios injusto con el hombre, al pedirle en su Ley que haga lo que no puede cumplir?

No [a], Dios creó al hombre en condiciones de poderla cumplir [b]; pero el hombre por instigación del diablo [c] y su propia rebeldía, se privó a sí y a toda su descendencia de estos dones divinos.

a. Efesios 4:24
b. Génesis 3:13; 1 Timoteo 2:13, 14
c. Génesis 3:6; Romanos. 5:12

¿Dejará Dios sin castigo tal desobediencia y apostasía?

De ninguna manera; antes su ira se engrandece horriblemente [a], tanto por el pecado original como por aquellos que cometemos ahora, y quiere castigarlos, por su perfecta justicia, temporal o eternamente [b]. Según ha dicho Él mismo: “Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para hacerlas.” [c]

a. Génesis 2:17; Romanos 5:12
b. Salmo 50:21; Salmo 5:5; Nahum 1:2; Éxodo 20:5; Éxodo 34:7; Romanos 1:18; Efesios 5:6
c. Deuteronomio 27:26; Galatas 3:10

¿No es Dios también misericordioso?

Dios es misericordioso [a]; pero también es justo [b]. Por tanto su justicia exige que el pecado que se ha cometido contra su suprema majestad, sea también castigado con el mayor castigo, que es pena eterna, así en el cuerpo como en el alma.

a. Éxodo 34:6, 7; Éxodo 20:6
b. Salmo 7:9; Éxodo. 20:5; Éxodo. 23:7; Éxodo. 34:7; Salmo 5:4, 5; Nahum 1:2, 3

Día del Señor 5

Si por el justo juicio de Dios merecemos penas temporales y eternas, ¿no hay ninguna posibilidad de librarnos de estas penas y reconciliarnos con Dios?

Dios quiere que se de satisfacción a su justicia [a]: por eso es necesario que la satisfagamos enteramente por nosotros mismos o por algún otro [b].

a. Génesis 2:17; Éxodo 23:7; Ezequiel 18:4; Mateo 5:26; 2 Tesalonicenses 1:6; Lucas 16:2
b. Romanos 8:4

Pero, ¿podemos satisfacerla por nosotros mismos?

De ninguna manera: antes acrecentamos cada día nuestra deuda [a].

a. Job 9:2; Job 15:15,16; Job 4:18,19; Salmo 130:3; Mateo 6:12; Mateo 18:25; Mateo 16:26.

¿Podría hallarse alguien que siendo simple criatura pagase por nosotros?

No, primero porque Dios no quiere castigar, en otra criatura, la culpa de la cual el hombre es responsable [a]. Segundo, porque una simple criatura es incapaz de soportar la ira eterna de Dios contra el pecado y librar a otros de ella [b].

a. Ezequiel 18:4; Génesis 3:17
b. Nahum 1:6; Salmo 130:3

Entonces, ¿qué Mediador y Redentor debemos buscar?

Uno que sea verdadero hombre [a] y perfectamente justo [b], y que además sea más poderoso que todas las criaturas, es decir, que sea al mismo tiempo verdadero Dios [c].

a. 1 Corintios 15:21
b. Hebreos 7:26
c. Isaías 7:14; Isaías 9:5; Jeremías 23:6; Lucas 11:22


Día del Señor 6

¿Por qué debe ser verdadero hombre y perfectamente justo?

Porque la justicia de Dios exige que la misma naturaleza humana que pecó, pague por el pecado [a]; y el hombre que es pecador, no puede pagar por otros [b].

a. Ezequiel 18:4, 20; Romanos 5:18; 1 Corintios 15:21; Hebreos 2:14, 15,16
b. Hebreos 7:26, 27; Salmo 49:7; 1 Pedro 3:18 17.

¿Por qué debe ser también verdadero Dios?

Para que, por la potencia de su Divinidad [a], pueda llevar en su humanidad [b] la carga de la ira de Dios [c], y reparar y restituir en nosotros la justicia y la vida [d].

a. Isaías 9:5; Isaías 63:3
b. Isaías 53:4, 11
c. Deuteronomio 4:24; Nahum 1:6; Salmo 130:3
d. Isaías 53:5, 11

Mas, ¿quién es este Mediador, que al mismo tiempo es verdadero Dios [a] y verdadero [b] hombre perfectamente justo [c]?   

Nuestro Señor Jesucristo [d], el cual nos ha sido hecho por Dios Sabiduría, Justicia, Santificación y perfecta Redención [e].

a. 1 Juan 5:20; Romanos 9:5; Romanos 8:3; Gálatas 4:4; Isaías 9:6; Jeremías 23:6; Malaquias 3:1
b. Lucas 1:42; Lucas 2:6, 7; Romanos 1:3; Romanos 9:5; Filipenses 2:7; Hebreos 2:14, 16, 17; Hebreos 4:15
c. Isaías 53:9, 11; Jeremías 23:5; Lucas 1:35; Juan 8:46; Hebreos 4:15; Hebreos 7:26; 1 Pedro 1:19; 1 Pedro 2:22; 1 Pedro 3:18
d. 1 Timoteo 2:5; Mateo 1:23; 1 Timoteo 3:16; Lucas 2:11; Hebreos 2:9
e. 1 Corintios 1:30

¿De dónde sabes esto?

Del Santo Evangelio, el cual Dios reveló primeramente en el paraíso [a], y después lo anunció por los santos patriarcas [b] y profetas [c], y lo hizo representar por los sacrificios y las demás ceremonias de la Ley [d]: y al fin lo cumplió por su Hijo unigénito [e].

a. Génesis 3:15
b. Génesis 22:18; Génesis 12:3; Génesis 49:10
c. Isaías 53; Isaías 42:1-4; Isaías 43:25; Isaías 49:5-6, 22-23; Jeremías 23: 5, 6, 31-33; Jeremías 32:39-41; Miqueas 7:18-20; Hechos 10:43; Hechos 3:22-24; Romanos 1:2; Hebreos 1:1
d. Hebreos 10:1, 8; Col. 2:7; Juan 5:46
e. Romanos 10:14; Gálatas 4:4; Gálatas 3:24; Colosenses 2:17

III. ¿Qué es el pacto de gracia? 
Es la relación por gracia de compañerismo y amistad entre Dios y Su pueblo electo en Cristo Jesús.

Catecismo Mayor de Heidelberg, pregunta 1-2

Catecismo Mayor

¿Cuál es tu único consuelo tanto en la vida como en la muerte?

Que fui creado por Dios a Su imagen para vida eterna; y después que voluntariamente estaba perdido en Adán, Dios, de Su infinita y libre misericordia, me tomó a Su pacto de gracia para darme por fe; la justicia y la vida eterna debida a la obediencia y muerte de Su Hijo quien fue enviado en la carne [por mi]. Y que Él mismo selló Su pacto en mi corazón por Su Espíritu Santo quien me renueva a la imagen de Dios y clama en mí; “Abba” Padre, [esto] por Su Palabra y los signos visibles de este pacto.”

Zacharius Ursinus, Large Catechism, Q.A. 1

¿Cómo sabes que Dios ha establecido tal pacto de gracia contigo?

El Espíritu Santo testifica esto en mi corazón por la Palabra de Dios y los sacramentos, y por el comienzo de mi obediencia por gratitud a Dios.

Zacharius Ursinus, Large Catechism, Q.A. 2

IV. ¿Cuántos pactos hay? 
Sólo hay un pacto, en ambos el Antiguo y Nuevo Testamento, establecido con el pueblo de Dios a través de todos los tiempos.

Catecismo Mayor de Heidelberg, pregunta 33

Catecismo Mayor

¿Cuál es la diferencia entre el Antiguo y Nuevo Testamento?

Es el mismo Testamento o pacto de Dios con todos los electos desde la primera promesa dada en el Paraíso en relación a la simiente de la mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, hasta el fin del mundo. Sin embargo, son llamados Antiguo y Nuevo Testamentos por la razón de que algunas de las circunstancias y signos del pacto fueron cambiados.

Primero, en el AT ellos creían en el Cristo que aún estaba por venir; en el Nuevo nosotros creemos en el Cristo quien ya ha sido revelado.

Segundo, el AT contiene la promesa de la preservación de la nación de Israel hasta la venida de Cristo; en el Nuevo tenemos la promesa general de la preservación de la Iglesia bajo varios gobiernos.

Tercero, el AT tuvo ceremonias levíticas, las cuales, siendo abolidas en el Nuevo, Cristo instituyo solo el bautismo y la cena del Señor.

Cuarto, el AT era más oscuro en cuanto a Cristo, el Nuevo es claro.

Zacharius Ursinus, Large Catechism, Q.A. 33

V. ¿Adán no se mantuvo en una relación pactual con Dios? 
Sí, pero él violó el pacto por su pecado, de forma que el pacto tuvo que ser restaurado a través de Cristo.

Catecismo de Heidelberg, Día del Señor 6

Día del Señor 6

¿Por qué debe ser verdadero hombre y perfectamente justo?

Porque la justicia de Dios exige que la misma naturaleza humana que pecó, pague por el pecado [a]; y el hombre que es pecador, no puede pagar por otros [b].

a. Ezequiel 18:4, 20; Romanos 5:18; 1 Corintios 15:21; Hebreos 2:14, 15,16
b. Hebreos 7:26, 27; Salmo 49:7; 1 Pedro 3:18 17.

¿Por qué debe ser también verdadero Dios?

Para que, por la potencia de su Divinidad [a], pueda llevar en su humanidad [b] la carga de la ira de Dios [c], y reparar y restituir en nosotros la justicia y la vida [d].

a. Isaías 9:5; Isaías 63:3
b. Isaías 53:4, 11
c. Deuteronomio 4:24; Nahum 1:6; Salmo 130:3
d. Isaías 53:5, 11

Mas, ¿quién es este Mediador, que al mismo tiempo es verdadero Dios [a] y verdadero [b] hombre perfectamente justo [c]?   

Nuestro Señor Jesucristo [d], el cual nos ha sido hecho por Dios Sabiduría, Justicia, Santificación y perfecta Redención [e].

a. 1 Juan 5:20; Romanos 9:5; Romanos 8:3; Gálatas 4:4; Isaías 9:6; Jeremías 23:6; Malaquias 3:1
b. Lucas 1:42; Lucas 2:6, 7; Romanos 1:3; Romanos 9:5; Filipenses 2:7; Hebreos 2:14, 16, 17; Hebreos 4:15
c. Isaías 53:9, 11; Jeremías 23:5; Lucas 1:35; Juan 8:46; Hebreos 4:15; Hebreos 7:26; 1 Pedro 1:19; 1 Pedro 2:22; 1 Pedro 3:18
d. 1 Timoteo 2:5; Mateo 1:23; 1 Timoteo 3:16; Lucas 2:11; Hebreos 2:9
e. 1 Corintios 1:30

¿De dónde sabes esto?

Del Santo Evangelio, el cual Dios reveló primeramente en el paraíso [a], y después lo anunció por los santos patriarcas [b] y profetas [c], y lo hizo representar por los sacrificios y las demás ceremonias de la Ley [d]: y al fin lo cumplió por su Hijo unigénito [e].

a. Génesis 3:15
b. Génesis 22:18; Génesis 12:3; Génesis 49:10
c. Isaías 53; Isaías 42:1-4; Isaías 43:25; Isaías 49:5-6, 22-23; Jeremías 23: 5, 6, 31-33; Jeremías 32:39-41; Miqueas 7:18-20; Hechos 10:43; Hechos 3:22-24; Romanos 1:2; Hebreos 1:1
d. Hebreos 10:1, 8; Col. 2:7; Juan 5:46
e. Romanos 10:14; Gálatas 4:4; Gálatas 3:24; Colosenses 2:17

VI. ¿Cómo estableció Dios Su pacto? 
Dios estableció Su pacto por medio de Su propia obra de gracia, por la cual Él puso a Su pueblo dentro de Su propia comunidad pactual.

Catecismo de Heidelberg, Día del Señor 21-24

Día del Señor 21

¿Qué crees de la santa Iglesia cristiana católica?

Que el Hijo de Dios [a], desde el principio hasta el fin del mundo [b], de todo el género humano [c], congrega, guarda y protege para sí [d], por su Espíritu y su Palabra [e] en la unidad de la verdadera fe [f], una comunidad, elegida para la vida eterna [g]; de la cual yo soy un miembro vivo [h] y permaneceré para siempre [i].

a. Efesios 5:26; Juan 10:11; Hechos 20:28; Efesios 4:11-13
b. Salmo 71:17, 18; Isaías 59:21; 1 Corintios 11:26
c. Génesis 26:4; Apocalipsis 5:9 d. Mateo 16:18; Juan 10:28-30; Salmo 129:1-5
e. Isaías 59:21; Romanos 1:16; Romanos 10:14-17; Efesios 5:26
f. Hechos 2:42; Efesios 4:3-5
g. Romanos 8:29; Efesios 1:10-13
h. 1 de Juan 3:14, 19, 20, 21; 2 Corintios 13:5; Romanos 8:10
i. Salmo 23:6; 1 Corintios 1:8, 9; Juan 10:28; 1 Juan 2:19; 1 Pedro 1:5

¿Qué entiendes por la comunión de los santos?

Primero, que todos los fieles en general y cada uno en particular, como miembros del Señor Jesucristo, tienen la comunión de Él y de todos sus bienes y dones [a]. Segundo, que cada uno debe sentirse obligado a emplear con amor y gozo los dones que ha recibido, utilizándolos en beneficio de los demás [b].

a. 1 Juan 1:3; Romanos 8:32; 1 Corintios 12:12, 13; 1 Corintios 6:17
b. 1 Corintios 12:21; 1 Corintios 13:1, 5; Filipenses 2:4-8

¿Qué crees de la remisión de los pecados?

Creo que Dios, por la satisfacción de Cristo, no quiere acordarse jamás de mis pecados, ni de mi naturaleza corrompid [a], con la cual debo luchar toda la vida [a], sino que gratuitamente me otorga la justicia de Cristo [b] para que yo nunca venga a condenación [c].

a. 1 Juan 2:2; 1 Juan 1:7; 2 Corintios 5:19
b. Romanos 7:23-25; Jeremías 31:34; Miqueas 7:19; Salmo 130:3, 10, 12
c. Juan 3:18; Juan 5:24


Día del Señor 22

¿Qué consuelo te da la resurrección de la carne?

Que no sólo mi alma después de esta vida será llevada [a] en el mismo instante a Cristo, su Cabeza, sino que también esta mi carne, siendo resucitada por la potencia de Cristo, será de nuevo unida a mi alma y hecha conforme al glorioso cuerpo de Cristo [b].

a. Lucas 16:22; Lucas 23:43; Filipenses 1:21, 23
b. Job. 19:25, 26; 1 Juan 3:2; Filipenses 3:21

¿Qué consolación te ofrece el artículo de la vida eterna?

Que si ahora siento en mi corazón un principio de la vida eterna [a], después de esta vida gozaré de una cumplida y perfecta bienaventuranza que ningún ojo vio ni oído oyó, ni entendimiento humano comprendió, y esto para que por ella alabe a Dios para siempre [b].

a. 2 Corintios 5:2, 3
b. 1 Corintios 2:9


Día del Señor 23

¿Qué te aprovecha el creer todas estas cosas?

Que delante de Dios soy justo en Jesucristo, y heredero de la vida eterna [a].

a. Habacuc 2:4; Romanos 1:17; Juan 3:36

¿Cómo eres justo ante Dios?

Por la sola verdadera fe en Jesucristo [a], de tal suerte que, aunque mi conciencia me acuse de haber pecado gravemente contra todos los mandamientos de Dios, no habiendo guardado jamás ninguno de ellos [b], y estando siempre inclinado a todo mal [c], sin merecimiento alguno mío [d], sólo por su gracia [e], Dios me imputa y da [f] la perfecta satisfacción [g], justicia y santidad de Cristo [h] como si no hubiera yo tenido, ni cometido algún pecado, antes bien como si yo mismo hubiera cumplido aquella obediencia que Cristo cumplió por mí [i], con tal que yo abrace estas gracias y beneficios con verdadera fe [j].

a. Romanos 3:21, 22, 24; Romanos 5:1, 2; Gálatas 2:16; Efesios 2:8, 9; Filipenses 3:9
b. Romanos 3:19
c. Romanos 7:23
d. Tito 3:5; Deuteronomio 9:6; Ezequiel 36:22
e. Romanos 3:24; Efesios 2:8
f.  Romanos 4:4; 2 Corintios 5:19
g. 1 Juan 2:2 h. 1 Juan 2:1
i.  2 Corintios 5:21
j.  Romanos 3:22; Juan 3:18

¿Por qué afirmas ser justo sólo por la fe?

No porque agrade a Dios por la dignidad de mi fe, sino porque sólo la satisfacción, justicia y santidad de Cristo son mi propia justicia delante de Dios [a], y que yo no puedo cumplir de otro modo que por la fe [b].

a. 1 Corintios 1:30; 1 Corintios 2:2
b. 1 Juan 5:10


Día del Señor 24

¿Por qué no pueden justificarnos ante Dios las buenas obras, aunque sólo sea en parte?

Porque es necesario que aquella justicia, que ha de aparecer delante del juicio de Dios, sea perfectamente cumplida y de todo punto conforme a la Ley Divina [a]; y nuestras buenas obras, aun las mejores en esta vida, son imperfectas y contaminadas de pecado [b].

a. Gálatas 3:10; Deuteronomio 27:26
b. Isaías 64:6

Luego, ¿cómo es posible que nuestras obras no merezcan nada, si Dios promete remunerarlas en la vida presente y en la venidera?

Esta remuneración no se da por merecimiento, sino por gracia [a].

a. Lucas 17:10

Pero esta doctrina, ¿no hace a los hombres negligentes e impíos?

No, porque es imposible que no produzcan frutos de gratitud los que por la fe verdadera han sido injertados en Cristo [a].

a. Mateo 7:18; Juan 15:5

VII. ¿Dios estableció Su pacto con todo hombre? 
No, Él estableció Su pacto sólo con Su pueblo elegido en una línea generacional continúa ininterrumpida.

Catecismo de Heidelberg, Día del Señor 27

Día del Señor 27

¿Es el lavamiento la purificación misma de los pecados?

No [a]: porque sólo la sangre de Jesucristo y el Espíritu nos limpia y purifica de todo pecado [b].

a. Mateo 3:11; 1 Pedro 3:21; Efesios 5:26
b. 1 Juan 1:7; 1 Corintios 6:11

Entonces, ¿por qué llama el Espíritu Santo al bautismo el lavamiento de la regeneración y la purificación de los pecados?

Dios no habla así sin una razón justificada, pues Él, no sólo quiere enseñarnos que nuestros pecados se purifican por la sangre y Espíritu de Cristo, como las suciedades del cuerpo por el agua [a], si no más aún: certificarnos por este divino símbolo y prenda que verdaderamente somos limpiados por el lavamiento interior y espiritual de nuestros pecados, de la misma manera que somos lavados exteriormente por el agua visible [b].

a. Apocalipsis 1:5; Apocalipsis 7:14; 1 Corintios 6:11 b. Marcos 16:16; Gálatas 3:27

¿Se ha de bautizar también a los niños?

Naturalmente, porque están comprendidos, como los adultos, en el pacto, y pertenecen a la Iglesia de Dios [a]. Tanto a éstos como a los adultos se les promete por la sangre de Cristo, la remisión de los pecados [b] y el Espíritu Santo, obrador de la fe [c]; por esto, y como señal de este pacto, deben ser incorporados a la Iglesia de Dios y diferenciados de los hijos de los infieles [d], así como se hacía en el pacto del Antiguo Testamento por la circuncisión [e], cuyo sustituto es el Bautismo en el Nuevo Pacto [f].

a. Génesis 17:7
b. Mateo 19:14
c. Lucas 1:15; Salmo 22:10; Isaías 44:1-3; Hechos 2:39
d. Hechos 10:47
e. Génesis 17:14
f. Colosenses 2:11-13

VIII. ¿Qué hizo Dios por su pueblo en este pacto? 
Él los llamó Su pueblo, haciéndolos partícipes de todos los beneficios de Cristo, guiándolos a la gloria eterna.

Catecismo Mayor de Heidelberg, pregunta 35, 87 y 132. Catecismo de Heidelberg, Día del Señor 23-24

Catecismo Mayor

¿Qué enseña el Evangelio de Jesucristo?

Enseña lo que Dios nos ha prometido en el pacto de gracia; de cómo somos recibidos en él y cómo sabemos que estamos en él; es decir, de cómo somos liberados del pecado y de la muerte y estamos seguros de esta liberación a causa de Jesucristo.

Zacharius Ursinus, Large Catechism, Q.A. 35

¿Qué beneficios nos son dados del sufrimiento y la muerte de Cristo?

Es el único sacrificio por el cual se ha ganado nuestra admisión en el pacto de la gracia divina, es decir, el perdón de los pecados, el don del Espíritu Santo, la justicia y la vida eterna con Dios.

Zacharius Ursinus, Large Catechism, Q.A. 87

Entonces, ¿Qué es lo que obtenemos por esta fe concedida cuando creemos en todas estas cosas?

Todas las cosas que Dios ha prometido en Su pacto a aquellos que creen, son válidas para nosotros, es decir, nos hace justos ante Él y nos hace herederos de la vida eterna.

Zacharius Ursinus, Large Catechism, Q.A. 132

Día del Señor 23

¿Qué te aprovecha el creer todas estas cosas?

Que delante de Dios soy justo en Jesucristo, y heredero de la vida eterna [a].

a. Habacuc 2:4; Romanos 1:17; Juan 3:36

¿Cómo eres justo ante Dios?

Por la sola verdadera fe en Jesucristo [a], de tal suerte que, aunque mi conciencia me acuse de haber pecado gravemente contra todos los mandamientos de Dios, no habiendo guardado jamás ninguno de ellos [b], y estando siempre inclinado a todo mal [c], sin merecimiento alguno mío [d], sólo por su gracia [e], Dios me imputa y da [f] la perfecta satisfacción [g], justicia y santidad de Cristo [h] como si no hubiera yo tenido, ni cometido algún pecado, antes bien como si yo mismo hubiera cumplido aquella obediencia que Cristo cumplió por mí [i], con tal que yo abrace estas gracias y beneficios con verdadera fe [j].

a. Romanos 3:21, 22, 24; Romanos 5:1, 2; Gálatas 2:16; Efesios 2:8, 9; Filipenses 3:9
b. Romanos 3:19
c. Romanos 7:23
d. Tito 3:5; Deuteronomio 9:6; Ezequiel 36:22
e. Romanos 3:24; Efesios 2:8
f.  Romanos 4:4; 2 Corintios 5:19
g. 1 Juan 2:2 h. 1 Juan 2:1
i.  2 Corintios 5:21
j.  Romanos 3:22; Juan 3:18

¿Por qué afirmas ser justo sólo por la fe?

No porque agrade a Dios por la dignidad de mi fe, sino porque sólo la satisfacción, justicia y santidad de Cristo son mi propia justicia delante de Dios [a], y que yo no puedo cumplir de otro modo que por la fe [b].

a. 1 Corintios 1:30; 1 Corintios 2:2
b. 1 Juan 5:10


Día del Señor 24

¿Por qué no pueden justificarnos ante Dios las buenas obras, aunque sólo sea en parte?

Porque es necesario que aquella justicia, que ha de aparecer delante del juicio de Dios, sea perfectamente cumplida y de todo punto conforme a la Ley Divina [a]; y nuestras buenas obras, aun las mejores en esta vida, son imperfectas y contaminadas de pecado [b].

a. Gálatas 3:10; Deuteronomio 27:26
b. Isaías 64:6

Luego, ¿cómo es posible que nuestras obras no merezcan nada, si Dios promete remunerarlas en la vida presente y en la venidera?

Esta remuneración no se da por merecimiento, sino por gracia [a].

a. Lucas 17:10

Pero esta doctrina, ¿no hace a los hombres negligentes e impíos?

No, porque es imposible que no produzcan frutos de gratitud los que por la fe verdadera han sido injertados en Cristo [a].

a. Mateo 7:18; Juan 15:5

IX. ¿A través de quién Dios nos hace partícipes de todos los beneficios de Cristo? 
A través del Espíritu Santo, quien reside en Cristo como la Cabeza y en Su pueblo como miembros de Su cuerpo.

Catecismo Mayor de Heidelberg, pregunta 30. Catecismo de Heidelberg, Día del Señor 25

Catecismo Mayor

¿De dónde pues obtienes la esperanza de vida eterna?

Del pacto de gracia el cual Dios nuevamente establece con los que creen en Cristo.

Zacharius Ursinus, Large Catechism, Q.A. 30

Día del Señor 25

Si sólo la fe nos hace participantes de Cristo y de todos sus beneficios, dime: ¿de dónde procede esta fe?

Del Espíritu Santo [a] que la hace obrar por la predicación del Santo Evangelio, encendiendo nuestros corazones, y confirmándola por el uso de los sacramentos [b].

a. Efesios 2:8; Efesios 6:23; Juan 3:5; Filipenses 1:29
b. Mateo 28:19; 1 Pedro 1:22, 23

¿Qué son los Sacramentos?

Son señales sagradas y visibles, y sellos instituidos por Dios, para sernos declarada mejor y sellada por ellos la promesa del Evangelio; a saber, que la remisión de los pecados y la vida eterna, por aquel único sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, se nos da de gracia no solamente a todos los creyentes en general, sino también a cada uno en particular [a].

a. Génesis 17:11; Romanos 4:11; Deuteronomio 30:6; Levítico 6:25; Hebreos 9:7, 8, 9, 24; Ezequiel 20:12; Isaías 6:6, 7; Isaías 54:9

Entonces la Palabra y los Sacramentos, ¿tienen como fin llevar nuestra fe al sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, como el único fundamento de nuestra salvación?

Así es, porque el Espíritu Santo nos enseña por el Evangelio y confirma por los Sacramentos, que toda nuestra salvación está puesta en el único sacrificio de Cristo ofrecido por nosotros en la cruz. [a]

a. Romanos 6:3; Gálatas 3:27

¿Cuántos sacramentos ha instituido Cristo en el Nuevo Testamento?

Dos: El Santo Bautismo y la Santa Cena.

a. Mateo 28:19-20, 1 Corintios 11:23-26

X. ¿Qué responsabilidad Dios demanda de Su pueblo pactual? 
La Fe viva que obra por amor y una adoración en base en gratitud por Su gracia recibida.

Catecismo de Heidelberg, Día del Señor 34-52

Día del Señor 34

¿Cuál es la Ley de Dios?

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: (Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:6-21).

Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
Primer mandamiento: No tendrás dioses ajenos delante de mí.
Segundo mandamiento: No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, de los que me aborrecen; y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
Tercer mandamiento: No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
Cuarto mandamiento: Acuérdate del día de reposo para santificarlo; seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que están dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
Quinto mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Sexto mandamiento: No matarás.
Séptimo mandamiento: No cometerás adulterio.
Octavo mandamiento: No hurtarás.
Noveno mandamiento: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
Décimo mandamiento: No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciaras la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

¿Cómo se dividen estos diez mandamientos?

En dos tablas [a]: De las cuales la primera enseña lo que debemos hacer para con Dios; la segunda, lo que debemos hacer para con nuestro prójimo [b].

a. Deuteronomio 4:13; Éxodo 34:28; Deuteronomio 10:3, 4
b. Mateo 22:37-40

¿Qué manda Dios en el primer mandamiento?

Que yo, que deseo la salvación de mi alma, evite y huya de toda idolatría [a], hechicería, encantamiento, superstición [b], invocación de santos o de otras criaturas [c]; y que conozca rectamente al único verdadero Dios [d], en Él sólo confíe [e] con toda humildad [f] y paciencia, a Él sólo me someta [g], y de Él sólo espere todos los bienes [h]. Finalmente que de todo corazón le ame [i], tema [j] y reverencie [k]; de tal manera que esté dispuesto a renunciar a todas las criaturas antes que cometer la menor cosa contra su voluntad [l].

a. 1 Juan 5:21; 1 Corintios 6:10; 1 Corintios 10:7, 14
b. Levítico 10:31; Deuteronomio 18:9, 10
c. Mateo 4:10; Apocalipsis 19:10; Apocalipsis 22:8, 9
d. Juan 17:3
c. Jeremías 17:5, 7
f. 1 Pedro 5:5
g. Hebreos 10:36; Colosenses 1:11; Romanos 5:3, 4; 1 Corintios 10:10; Filipenses 2:14
h. Salmo 104:27; Isaías 45:7; Santiago 1:17
i. Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37
j. Deuteronomio 6:2; Salmo 111:10; Proverbio 1:7; Proverbio 9:10; Mateo 10:28
k. Mateo 4:10; Deuteronomio 10:20
I. Mateo 5:29; Mateo 10:37; Hechos 5:29

¿Qué es la idolatría?

Es poner en el lugar que sólo corresponde al Dios verdadero que se ha revelado por su Palabra, o junto a Él, cualquier otra cosa en la cual se ponga confianza [a].

a. Efesios 5:5; 1 Crónicas 16:26; Filipenses 3:19; Gálatas 4:8; Efesios 2:12; 1 Juan 2:23; 2 Juan 9, Juan 5:23


Día del Señor 35

¿Qué pide Dios en el segundo mandamiento?

Que no representemos a Dios por medio de alguna imagen o figura [a], y sólo le rindamos culto como Él ha mandado en su Palabra [b].

a. Isaías 40:18, 19, 25; Deuteronomio 4:15, 16; Romanos 1:23; Hechos 17:20
b. 1 Samuel 15:23; Deuteronomio 12:30; Mateo 15:9

¿No es lícito hacer ninguna imagen?

Ni podemos, ni debemos representar a Dios de ninguna manera [a], y aun en el caso de que fuese lícito representar a las criaturas, Dios prohíbe hacer o poseer ninguna imagen destinada a ser adorada o empleada en su servicio [b].

a. Isaías 40:25
b. Éxodo 34:17; Éxodo 23:24; Éxodo 34:13; Núm. 33:52

¿No se podrían tolerar las imágenes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes?

No, porque nosotros no debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a su pueblo por imágenes mudas [a], sino por la predicación viva de su Palabra [b].

a. Jeremías 10:8; Habacuc 2:18,19
b. Romanos 10:14, 15,17; 2 Pedro 1:19; 2 Timoteo 3:16,17


Día del Señor 36

¿Qué nos enseña el tercer mandamiento?

Que dejemos de blasfemar [a] o profanar el nombre de Dios por medio de falsos juramentos [b] y maldiciones [c], y aun inútiles juramentos; que no nos hagamos partícipes de tan horrendos pecados al callar cuando los oigamos [d]. En una palabra: que no empleemos el santo nombre de Dios, mas que con temor y veneración [e], a fin de que Él sea rectamente confesado [f], invocado [g] y glorificado por nuestras palabras y hechos [h].

a. Levítico 24:15,16
b. Levítico 19:12
c. Mateo 5:37; Santiago 5:12
d. Levítico 5:1; Proverbio 29:34
e. Jeremías 4:2; Isaías 45:23
f. Mateo 10:32; Romanos 10:9,10
g. Salmo 50:15; 1 Timoteo 2:8
h. Colosenses 3:17; Romanos 2:24; 1 Timoteo 6:1

¿Es tan grave pecado el profanar el nombre de Dios por medio de juramentos y blasfemias, que Dios también se enoja contra aquellos que no se opusieron y no lo prohibieron con todas sus fuerzas?

Sí [a], porque no hay mayor pecado ni cosa que a Dios más ofenda que el profanar su nombre, por lo cual mandó que esta maldad fuese castigada con la muerte [b].

a. Proverbios 29:24; Levítico 5:1
b. Levítico 24:16


Día del Señor 37

¿Se puede jurar santamente en el nombre de Dios?

Sí, cuando el magistrado o la necesidad así lo exijan para sostener y confirmar la fe y la verdad, para la gloria de Dios y el bien de nuestro prójimo. Pues tal manera de prestar juramento está fundada en la Palabra de Dios [a] y, en consecuencia, ha sido rectamente empleada por los santos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento [b].

a. Deuteronomio 6:13; Deuteronomio 10:20; Isaías 48:1; Hebreos 6:16
b. Génesis 21:24; Génesis 31:53; Josué 9:15; 1 Samuel 24:23; 2 Samuel 3:35; 1 Reyes 1:29; Romanos 1:9; Romanos 9:1; 2 Corintios 1:23

¿Es lícito jurar por los santos u otras criaturas?

No. Porque el legítimo juramento es una invocación de Dios, por la cual se le pide, que Él, como el que sólo ve los corazones, sea testigo de la verdad, y castigue si el juramento es falso [a]; este honor le corresponde a Él [b].

a. 2 Corintios 1:23; Romanos 9:1
b. Mateo 5:34-36; Santiago 5:12


Día del Señor 38

¿Qué ordena Dios en el cuarto mandamiento?

Primero, que el ministerio de la Palabra y la enseñanza sean mantenidos [a], y que yo frecuente asiduamente la iglesia, la congregación de Dios, sobre todo el día de reposo [b], para oír la Palabra de Dios [c], y participar de los santos sacramentos [d], para invocar públicamente al Señor [e], y para contribuir cristianamente a ayudar a los necesitados [f]. Además, que todos los días de mi vida cese de mal obrar, para que sea Dios mismo quien obre en mi corazón por su Espíritu y, de este modo, pueda empezar en esta vida el Sábado eterno [g].

a. Tito 1:5; 2 Timoteo 3:14; 1 Corintios 9:13,14; 2 Timoteo 2:2; 2 Timoteo 3:15
b. Salmo 40:9,10; Salmo 68:26; Hechos 2:42
c. 1 Timoteo 4:13; 1 Corintios 14:29
d. 1 Corintios 11:33
c. 1 Timoteo 2:1; 1 Corintios 14:16
f. 1 Corintios 16:2
g. Isaías 66:23


Día del Señor 39

¿Qué manda Dios en el quinto mandamiento?

Que muestre a mi padre y a mi madre y a todos mis superiores, honor, amor y fidelidad, que me someta obedientemente a sus buenas enseñanzas y castigos [a], soportando también pacientemente sus flaquezas [b], pues Dios quiere regirnos por medio de ellos [c].

a. Efesios 6:1, 2,5; Colosenses 3:18, 20,22; Efesios 5:22; Proverbios 1:8; Proverbios 4:1; Proverbios 15:20; Proverbios 20:20; Éxodo 21:17; Romanos 13:1
b. Proverbios 23:22; Génesis 9:24; 1 Pedro 2:18
c. Efesios 6:4,9; Colosenses 3:20; Romanos 13:2,3; Mateo 22:21


Día del Señor 40

¿Qué exige Dios en el sexto mandamiento?

Que ni por mis pensamientos, palabras, actitud y aún menos por mis actos, por mí mismo o por medio de otro, llegue a injuriar, odiar, ofender o matar a mi prójimo [a], por el contrario, que renuncie a todo deseo de venganza [b]; que no me haga mal a mí mismo o me exponga temerariamente al peligro [c]. Para impedir esto, el magistrado posee la espada [d].

a. Mateo 5:21,22; Mateo 26:52; Génesis 9:6
b. Efesios 4:26; Romanos 12:19; Mateo 18:35; Mateo 5:25
c. Romanos 13:14; Colosenses 2:23; Mateo 4:7
d. Génesis 9:6; Éxodo 21:14; Mateo 26:52; Romanos 13:14

¿Este mandamiento sólo prohíbe matar?

Al prohibir la muerte Dios nos enseña que Él detesta todo lo que de ello se origina, como la envidia [a], el odio [b], la ira [c] y el deseo de venganza, considerando todo esto como verdadero homicidio [d].

a. Proverbios 14:30; Romanos 1:29
b. 1 Juan 2:11
c. Santiago 1:20; Gálatas 5:19-21
d. 1 de Juan 3:15

¿Es suficiente, como hemos dicho, el no matar a nuestro prójimo?

No; pues Dios, condenando la envidia, el odio y la ira, quiere que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos [a], usando para con él toda benignidad, mansedumbre, paciencia y misericordia [b], impidiendo, hasta donde nos sea posible, el mal que le podría sobrevenir [c], haciendo bien incluso a nuestros enemigos [d].

a. Mateo 22:39; Mateo 7:12; Romanos 12:10
b. Efesios 4:2; Gálatas 6:1,2; Mateo 5:5; Romanos 12:18; Lucas 6:36; Mateo 5:7; 1 Pedro 3:8; Colosenses 3:12
c. Éxodo 23:5
d. Mateo 5:44,45; Romanos 12:20


Día del Señor 41

¿Qué enseña el séptimo mandamiento?

Que Dios maldice toda deshonestidad [a], y en consecuencia nosotros debemos también aborrecerla de todo corazón [b] y vivir casta y sobriamente [c], sea en el santo estado de matrimonio, o en otro estado [d].

a. Levítico 18:28
b. Judas 23
c. 1 Tesalonicenses 4:3-5
d. Hebreos 13:4; 1 Corintios 7:7

En este mandamiento, ¿prohíbe sólo Dios el adulterio y pecados semejantes?

Como nuestro cuerpo y alma son templo del Espíritu Santo, Dios quiere que conservemos ambos puros y santos. Para ello prohíbe toda impureza en nuestras acciones, nuestros gestos, nuestras palabras [a], nuestros pensamientos y deseos [b], y todo lo que incita al hombre a ello [c].

a. Efesios 5:3,4; 1 Corintios 6:18,19
b. Mateo 5:27,28
c. Efesios 5:18; 1 Corintios 15:33


Día del Señor 42

¿Qué prohíbe Dios en el octavo mandamiento?

Dios prohíbe no solamente el robo [a] y la rapiña [b] que castiga la autoridad, sino que llama también robo a todos los medios malos y engaños con los cuales tratamos de apoderarnos del bien de nuestro prójimo [c], ya sea por la fuerza por una apariencia de derecho, como son: el peso falso, la mala mercadería [d], la moneda falsa, la usura [e], o por cualquier otro medio prohibido por Dios. También prohíbe toda avaricia [f] y todo uso inútil de sus dones [g].

a. 1 Corintios 6:10
b. 1 Corintios 5:10; Isaías 33:1
c. Lucas 3:14; 1 Tesalonicenses 4:6
d. Proverbios 11:1; Proverbios 16:11; Ezequiel 45:9,10; Deuteronomio 25:13
c. Salmo 15:5; Lucas 6:35
f. 1 Corintios 6:10
g. Proverbios 23:20,21; Proverbios 21:20

¿Qué te ordena Dios en este mandamiento?

Buscar en la medida de mis fuerzas, aquello que sea útil a mi prójimo, de hacer con él lo que yo quisiera que él hiciese conmigo [a], y trabajar fielmente a fin de poder asistir a los necesitados en su pobreza [b].

a. Mateo 7:12
b. Efes. 4:28


Día del Señor 43

¿Qué se pide en el noveno mandamiento?

Que no levante falsos testimonios contra nadie [a], que no interprete mal las palabras de los demás [b], que no sea ni detractor ni calumniador [c]. Que no ayude a condenar a nadie temerariamente y sin haberle escuchado [d]; que huya de toda clase de mentira y engaño como obras propias del diablo [e], si no quiero provocar contra mí la gravísima ira de Dios [f]. Que en los juicios como en cualquier otra ocasión, ame la verdad, la anuncie y la confiese sinceramente [g]. Y por último que procure con todas mis fuerzas defender la honra y reputación de mi prójimo [h].

a. Proverbios 19:5,9; Proverbios 21:28
b. Salmo 15:3; Salmo 50:19,20
c. Romanos 1:30
d. Mateo 7:1; Lucas 6:37
e. Juan 8:44
f. Proverbios 12:22; Proverbios 13:5
g. 1 Corintios 13:6; Efesios 4:25
h. 1 Pedro 4:8


Día del Señor 44

¿Qué ordena el décimo mandamiento?

Que ni por deseo o pensamiento nuestros corazones se rebelen jamás contra alguno de los mandamientos de Dios, sino que en todo tiempo aborrezcamos el pecado de todo corazón y nos deleitemos en toda
justicia [a].

a. Romanos 7:7

¿Pueden guardar perfectamente estos mandamientos los que son convertidos a Dios?

No, porque incluso los más santos, en tanto estén en esta vida, no cumplen más que un pequeño principio de esta obediencia [a]. Sin embargo, empiezan a vivir firmemente no sólo según algunos, sino todos los mandamientos de Dios [b].

a. Juan 1:8: Romanos 7:4,15; Eclesiastés 7:20; 1 Corintios 13:9
b. Romanos 7:22: Salmo 1:2

Entonces, ¿por qué quiere Dios que se nos predique tan rigurosamente los diez mandamientos, si no hay nadie que pueda observarlos perfectamente en esta vida?

Primeramente, para que durante toda nuestra vida conozcamos más y más, cuán grande es la inclinación de nuestra naturaleza a pecar [a], y así busquemos con más fervor la remisión de nuestros pecados y la justicia de Cristo [b]. Después, que nos apliquemos sin descanso a suplicar a Dios la gracia de su Espíritu Santo, para que cada día seamos más renovados a su imagen, hasta que, después de esta vida, alcancemos la perfección que nos es propuesta [c].

a. Romanos 3:20; 1 Juan 1:9; Salmo 32:5
b. Mateo 5:6; Romanos 7:24,25
c. 1 Corintios 9:24; Filipenses 3:12-14


DE LA ORACIÓN

Día del Señor 45

¿Por qué es necesaria la oración a los cristianos?

Porque es el punto principal de nuestro agradecimiento que Dios pide de nosotros [a], y porque Él quiere dar su gracia y su Espíritu Santo sólo a aquellos que se lo piden con oraciones ardientes y continuas, dándole gracias [b].

a. Salmo 50:14
b. Mateo 7:7; Lucas 11:9,13; 1 Tesalonicenses 5:17

¿Qué es necesario en la oración para que ésta agrade a Dios y sea oída por Él?

Primero, que pidamos de todo corazón [a], al sólo y verdadero Dios, el cual se ha manifestado en su Palabra [b], todas las cosas que Él desea que le pidamos [c]. Segundo, que reconociendo sinceramente toda nuestra pobreza y miseria [d], nos humillemos delante de su majestad [e]. Y por último que apoyándonos sobre este firme fundamento [f], sepamos que, pese a nuestra indignidad, Él escuchará nuestra oración por amor del Señor Jesucristo [g], como nos lo ha prometido en su Palabra [h].

a. Juan 4:24; Salmo 145:18
b. Apocalipsis 19:10; Juan 4:22-24
c. Romanos 8:26; 1 Juan 5:14; Santiago 1:5
d. 2 Crónicas 20:12
e. Salmo 2:11; Salmo 34:18; Isaías 66:2
f. Romanos 10:14; Santiago 1:6
g. Juan 14:13; Juan 16:23; Daniel 9:18
h. Mateo 7:8; Salmo 27:8

¿Qué nos ha mandado Dios que le pidamos?

Todo lo que es necesario para el alma y para el cuerpo [a], lo cual, nuestro Señor Jesucristo, ha incluido en la oración que Él mismo nos ha enseñado.

a. Santiago 1:17; Mateo 6:33

¿Qué dice esta oración? [a]

”Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.Danos hoy nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.”

a. Mateo 6:9-13; Lucas 11:2, 3,4


Día del Señor 46

¿Por qué nos pide nuestro Señor Jesucristo que nos dirijamos a Dios diciendo: “Padre nuestro”?

Para despertar en nosotros, desde el principio de nuestra oración, el respeto filial y la confianza en Dios que deben ser el fundamento de nuestra oración. Es a saber, que Dios ha venido a ser nuestro Padre por Jesucristo, y nos concede con mayor seguridad las cosas que le pedimos con fe, que nuestros padres nos otorgan las cosas de este mundo [a].

a. Mateo 7:9-11; Lucas 11:11-13

¿Por qué se añade: “Que estás en los cielos”?

A fin de que no tengamos ninguna idea terrestre de la majestad celestial de Diosa, y esperemos de su omnipotencia lo que necesitamos para nuestro cuerpo y nuestra almab.

a. Jeremías 23:23,24; Hechos 17:24, 25,27
b. Romanos 10:12


Día del Señor 47

¿Cuál es la primera súplica?

“Santificado sea tu nombre”, es decir: concédenos ante todo que te conozcamos rectamente [a], y que santifiquemos y celebremos tu omnipotencia, sabiduría, bondad, justicia, misericordia y verdad, que se manifiesta en todas tus obras [b]. Concédenos también, que toda nuestra vida, en pensamiento, palabra y obra, sea siempre dirigida a este fin: que tu santísimo nombre no sea por nosotros blasfemado ni menospreciado, sino honrado y glorificado [c].

a. Juan 17:3; Jeremías 9:24; Jeremías 31:33,34; Mateo 16:17; Santiago 1:5; Salmo 119:105
b. Salmo 119:137; Lucas 1:46, 47, 68,69; Romanos 11:33
c. Salmo 71:8; Salmo 115:1.


Día del Señor 48

¿Cuál es la segunda súplica?

“Venga tu reino,” es decir: reina de tal modo sobre nosotros por tu Palabra y Espíritu, que nos sometamos cada vez más y más a Ti [a]. Conserva y aumenta tu iglesia [b]. Destruye las obras del diablo y todo poder que se levante contra Ti, lo mismo que todos los consejos que se toman contra tu Palabra [c], hasta que la plenitud de tu reino venga [d], cuando Tú serás todo en todos [e].

a. Salmo 143:10; Salmo 119:5; Mateo 6:33
b. Salmo 51:18; Salmo 122:6
c. 1 de Juan 3:8; Romanos 16:20
d. Apocalipsis 22:20; Romanos 8:22,23
e. 1 Corintios 15:28


Día del Señor 49

¿Cuál es la tercera súplica?

“Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Es decir, haz que nosotros y todos los hombres, renunciemos a nuestra propia voluntad [a], y con toda humildad obedezcamos la tuya que es la única buena [b], para que cada uno de nosotros cumpla su deber y vocación, tan fiel y gozosamente [c] como lo hacen los ángeles en el cielo [d].

a. Mateo 16:24; Tito 2:11,12
b. Lucas 22:42; Efesios 5:10; Romanos 12:2
c. 1 Corintios 7:24
d. Salmo 103:20,21


Día del Señor 50

¿Cuál es la cuarta súplica?

“Danos hoy nuestro pan cotidiano”, es decir, dígnate proveernos de todo lo que es necesario para el cuerpo [a], a fin de que, por ello reconozcamos que Tú eres la única fuente de todo bien [b], y que, ni nuestras necesidades, ni trabajo, ni incluso los bienes que Tú nos concedes, no nos aprovechan antes nos dañan sin tu bendición [c]. Por tanto, concédenos que apartemos nuestra confianza de todas las criaturas para ponerla sólo en Ti [d].

a. Salmo 145:15; Salmo 104:27; Mateo 6:26
b. Santiago 1:17; Hechos 14:17; Hechos 17:27
c. 1 de Corintios 15:58; Deuteronomio 8:13; Salmo 37:16; Salmo 127:1,2
d. Salmo 55:22; Salmo 62:10; Salmo 146:3; Jeremías 17:5,7


Día del Señor 51

¿Cuál es la quinta súplica?

“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”; es decir: por la preciosa sangre de Jesucristo, dígnate no imputarnos, a nosotros pobres pecadores, nuestros pecados ni la maldad que está arraigada en nosotros [a], así como nosotros sentimos, por este testimonio de tu gracia, el firme propósito de perdonar de todo corazón a nuestro prójimo [b].

a. Salmo 51:1; Salmo 143:2; 1 Juan 2:1; Romanos 8:1
b. Mateo 6:14


Día del Señor 52

¿Cuál es la sexta súplica?

“No nos me metas en tentación, mas líbranos del mal”; es decir, dado que nosotros somos tan débiles que por nosotros mismos no podríamos subsistir un sólo instante [a], y dado que, nuestros enemigos mortales como son: Satanás [b], el mundo [c] y nuestra propia carne [d], nos hacen continua guerra; dígnate sostenernos y fortificarnos por la potencia de tu Espíritu Santo, para que podamos resistirles valerosamente, y no sucumbamos en este combate espiritual [e], hasta que logremos finalmente la victoria [f].

a. Juan 15:5; Salmo 103:14
b. 1 Pedro 5:8; Efesios 6:12
c. Juan 15:19
d. Romanos 7:23; Gálatas 5:17
e. Mateo 26:41; Marcos 13:33
f. 1 Tesalonicenses 3:13; 1 Tesalonicenses 5:23

¿Cómo concluyes esta oración?

“Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos”. Esto es: Te pedimos todo esto, porque siendo nuestro Rey Todopoderoso, Tú puedes y quieres concedernos toda clase de bien [a], y esto para que, no a nosotros, sino a tu santo nombre sea toda gloria [b] por todos los siglos.

a. Romanos 10:12; 2 Pedro 2:9
b. Juan 14:13; Jeremías 33:8, 9; Salmo 115:1

¿Qué significa la palabra: Amén?

Amén quiere decir: esto es verdadero y cierto. Porque mi oración es más ciertamente escuchada por Dios, que lo que yo siento en mi corazón, que he deseado de Él [a].

a. 2 Corintios 1:20; 2 Timoteo 2:13


Características: 
 I. Incondicional 
 II. Particular
 III. Uno en esencia 
 IV. Continuo entre las generaciones

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