La predestinación, “debe” tratarse con especial prudencia y cuidado

A continuación una breve traducción del comentario de Gordon H. Clark a la confesión de Westminster [1] del el capítulo tres, el decreto eterno de Dios, sección 8;

La confesión:

III.8 La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse con especial prudencia y cuidado, para que los seres humanos al prestar atención a la voluntad de Dios revelada en su Palabra, y al rendir obediencia a ella, por la certeza de su vocación eficaz, estén seguros de su elección eterna. Así que esta doctrina debe ser motivo de alabanza, reverencia y admiración a Dios, y de humildad, diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen el Evangelio

Clark:

“El profesor George S. Hendry tiene algo interesante que decir en relación con el consejo de la Confesión en la sección ocho sobre el manejo de “este alto misterio de la predestinación” [lo cual] “debe tratarse con especial prudencia y cuidado.”

El profesor Hendry escribe:

‘Ningún lector quien compare la declaración de la doctrina de la predestinación en la Confesión de Westminster con los pasajes bíblicos… puede dejar de notar una profunda diferencia de tono entre ellos… Efesios 1: 3-14 y Romanos 8: 29-30 … respiran un aire de alegría exultante; ambos ejemplifican lo que se ha llamado “verdad que cantar.” Por el contrario, el capítulo de la Confesión se respira un aire de temor y de destino amargo, el cual termina con el consejo de manejar el tema con una extrema precaución. No obstante, no hay ninguna indicación de precaución en Efesios 1 y Romanos 8; allí, si alguna vez ocurrió, el apóstol se dejo ir inspirado de alegría por esta doctrina” [2].


[1] What do Presbyterians believe?, Gordon H. Clark page 44-45.
[2] The Westminster Confession for Today: A Contemporary Interpretation

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