La visión bíblica de la lógica

Según Gordon Clark la visión bíblica de la lógica es la siguiente:

La Biblia enseña que Dios es Dios de conocimiento (1 Samuel 2: 3; Romanos 16:27). Eternamente omnisciente (Salmo 139: 1-6), Dios no sólo es la fuente de Su propio conocimiento, sino también es la fuente determinante de toda verdad. Lo que es verdad es verdad porque Dios piensa así. Tal como la Confesión de Westminster (1: 4) enseña; Dios “quien es la Verdad en sí mismo.” Y como lo que no es racional no puede ser verdad (1 Timoteo 6:20), se sigue que Dios debe ser racional. Las leyes de la lógica son la forma en que ÉL piensa.

Esto es lo que enseña la Biblia. Dios no es el autor de confusión (1 Corintios 14:33). Él es un ser racional, el “SEÑOR, Dios de verdad” (Salmo 31: 5). Tanto es que habla la Biblia de Dios como el Dios de la lógica, que en Juan 1:1 Jesucristo es llamado la “lógica” de Dios: “En el principio era el Logos, y el Logos era con Dios, y el Logos era Dios “(la palabra ” lógica “se deriva de la palabra griega «logos» utilizada en este versículo). Juan 1:1 enfatiza la racionalidad de Dios el Hijo. La lógica es tan eterna como Dios mismo, porque “el Logos es Dios”.  Entonces Cristo, según las Escrituras, es la lógica (logos) de Dios; Él es la razón, la Sabiduría y la Verdad encarnada (1 Corintios 1:24, 30; Colosenses 2: 3; Juan 14:6). Las leyes de la lógica no son creadas por Dios o por el hombre; son la manera en que Dios piensa. Y puesto que las Escrituras son una parte de la mente de Dios (1 Corintios 2:16), entonces ellas son los pensamientos lógicos de Dios. La Biblia expresa la mente de Dios de una manera lógica y coherente hacia la humanidad. Por lo tanto, Dios y la lógica no se pueden separar, porque la lógica es la característica del pensamiento de Dios. Gordon Clark enseñó que Dios y la lógica son uno y el primer principio mismo en este sentido, porque Juan escribió que la lógica era Dios.

Esto nos dará una mayor comprensión de la relación de la lógica y la Escritura. Ya que la lógica es una característica de Dios, y la Escritura es una parte de “la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16), se deduce que la Escritura debe ser lógica. Lo que se dice en la Escritura es el Pensamiento infalible e inerrante de Dios. Ésta expresa la mente de Dios, porque Dios y Su Palabra son uno. Por lo tanto, como la Confesión de Westminster (1:5) enseña, la Biblia es un libro lógicamente consistente: armonioso en todas sus partes. Es por eso que Pablo podía “razonar” con personas “basándose en las Escrituras” (Hechos 17:2). Y ya que el teísmo Cristiano sostiene que Dios es la verdad misma (Salmo 31: 5; Juan 14: 6; 1 Juan 5:6), entonces la verdad es lógica. En este sentido, la lógica puede ser vista como una prueba negativa de la verdad; es decir, si algo es contradictorio, no puede ser verdad (1 Timoteo 6:20).

Además, la lógica está incrustada en la Escritura. El primer versículo de la Biblia, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra “, hace necesaria la validez de la ley más fundamental de la lógica: la ley de la no contradicción (A no es NO-A). Génesis 1: 1 enseña que Dios es el Creador de todas las cosas. También declara que Él creó “en el principio”. Por lo tanto, no enseña, que Dios no es el creador de todas las cosas, ni mantiene que Dios creó todas las cosas 100 o 1000 años después del comienzo. Este versículo asume que las palabras “Dios”, “creado”, “principio”, y así sucesivamente, tienen todos significados definidos. También se supone que no quieren decir ciertas cosas. Para que el habla sea inteligible, las palabras deben tener significados unívocos. Eso hace que las palabras tengan significado, y la revelación y la comunicación es posible cuando cada palabra se ajusta a la ley de la no contradicción.

Esta es la ley más fundamental de las leyes de la lógica que no puede ser probada. Cualquier intento de probar la ley de la no contradicción haría presuponer la verdad de la ley y por tanto, incurriría en el principio. En pocas palabras, no es posible razonar sin utilizar la ley de la no contradicción. En este sentido, las leyes de la lógica son axiomáticas. Pero son sólo un axioma porque éstas están fijas o integradas en la Palabra de Dios.

También en la Escritura están fijas las otras dos leyes principales de la lógica: la ley de identidad (A es A) y la ley del medio excluido (A por lo tanto NO-B). El primero se enseña en Éxodo 3:14, en el nombre de Dios mismo: “Yo soy el que soy.” Y este último se encuentra por ejemplo, en las palabras de Cristo: “El que no es conmigo, contra mí es” (Lucas 11:23).

Ya que la lógica está incrustada en la Escritura, la Escritura, en lugar de la lógica como un principio abstracto, es seleccionada como el punto de partida axiomático de la epistemología Cristiana. Del mismo modo, no hacemos a Dios el axioma, porque todo nuestro conocimiento de Dios proviene de la Escritura. “Dios” como un axioma sin la Escritura, no es más que un nombre. La Escritura, como axioma, define a Dios. Esta es la razón de porque la Confesión de Westminster comienza con la doctrina de la Escritura en el Capítulo 1. Para luego seguir los Capítulos 2 al 5 con la doctrina de Dios.

W. Gary Crampton


Tomado de The Trinity Foundation
Título en inglés: Presuppositional Apologetics: Stated and Defended

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