Nuestra liberación

Día del Señor 5

12. Si por el justo juicio de Dios merecemos penas temporales y eternas, ¿no hay ninguna posibilidad de librarnos de estas penas y reconciliarnos con Dios?

Dios quiere que se de satisfacción a su justicia [a]: por eso es necesario que la satisfagamos enteramente por nosotros mismos o por algún otro [b].

a. Génesis 2:17; Éxodo 23:7; Ezequiel 18:4; Mateo 5:26; 2 Tesalonicenses 1:6; Lucas 16:2
b. Romanos 8:4

13. Pero, ¿podemos satisfacerla por nosotros mismos?

De ninguna manera: antes acrecentamos cada día nuestra deuda [a].

a. Job 9:2; Job 15:15,16; Job 4:18,19; Salmo 130:3; Mateo 6:12; Mateo 18:25; Mateo 16:26.

14. ¿Podría hallarse alguien que siendo simple criatura pagase por nosotros?

No, primero porque Dios no quiere castigar, en otra criatura, la culpa de la cual el hombre es responsable [a]. Segundo, porque una simple criatura es incapaz de soportar la ira eterna de Dios contra el pecado y librar a otros de ella [b].

a. Ezequiel 18:4; Génesis 3:17
b. Nahum 1:6; Salmo 130:3

15. Entonces, ¿qué Mediador y Redentor debemos buscar?

Uno que sea verdadero hombre [a] y perfectamente justo [b], y que además sea más poderoso que todas las criaturas, es decir, que sea al mismo tiempo verdadero Dios [c].

a. 1 Corintios 15:21
b. Hebreos 7:26
c. Isaías 7:14; Isaías 9:5; Jeremías 23:6; Lucas 11:22


Día del Señor 6

16. ¿Por qué debe ser verdadero hombre y perfectamente justo?

Porque la justicia de Dios exige que la misma naturaleza humana que pecó, pague por el pecado [a]; y el hombre que es pecador, no puede pagar por otros [b].

a. Ezequiel 18:4, 20; Romanos 5:18; 1 Corintios 15:21; Hebreos 2:14, 15,16
b. Hebreos 7:26, 27; Salmo 49:7; 1 Pedro 3:18 17.

17. ¿Por qué debe ser también verdadero Dios?

Para que, por la potencia de su Divinidad [a], pueda llevar en su humanidad [b] la carga de la ira de Dios [c], y reparar y restituir en nosotros la justicia y la vida [d].

a. Isaías 9:5; Isaías 63:3
b. Isaías 53:4, 11
c. Deuteronomio 4:24; Nahum 1:6; Salmo 130:3
d. Isaías 53:5, 11

18. Mas, ¿quién es este Mediador, que al mismo tiempo es verdadero Dios [a] y verdadero [b] hombre perfectamente justo [c]?   

Nuestro Señor Jesucristo [d], el cual nos ha sido hecho por Dios Sabiduría, Justicia, Santificación y perfecta Redención [e].

a. 1 Juan 5:20; Romanos 9:5; Romanos 8:3; Gálatas 4:4; Isaías 9:6; Jeremías 23:6; Malaquias 3:1
b. Lucas 1:42; Lucas 2:6, 7; Romanos 1:3; Romanos 9:5; Filipenses 2:7; Hebreos 2:14, 16, 17; Hebreos 4:15
c. Isaías 53:9, 11; Jeremías 23:5; Lucas 1:35; Juan 8:46; Hebreos 4:15; Hebreos 7:26; 1 Pedro 1:19; 1 Pedro 2:22; 1 Pedro 3:18
d. 1 Timoteo 2:5; Mateo 1:23; 1 Timoteo 3:16; Lucas 2:11; Hebreos 2:9
e. 1 Corintios 1:30

19. ¿De dónde sabes esto?

Del Santo Evangelio, el cual Dios reveló primeramente en el paraíso [a], y después lo anunció por los santos patriarcas [b] y profetas [c], y lo hizo representar por los sacrificios y las demás ceremonias de la Ley [d]: y al fin lo cumplió por su Hijo unigénito [e].

a. Génesis 3:15
b. Génesis 22:18; Génesis 12:3; Génesis 49:10
c. Isaías 53; Isaías 42:1-4; Isaías 43:25; Isaías 49:5-6, 22-23; Jeremías 23: 5, 6, 31-33; Jeremías 32:39-41; Miqueas 7:18-20; Hechos 10:43; Hechos 3:22-24; Romanos 1:2; Hebreos 1:1
d. Hebreos 10:1, 8; Col. 2:7; Juan 5:46
e. Romanos 10:14; Gálatas 4:4; Gálatas 3:24; Colosenses 2:17


Día del Señor 7

20. ¿Son salvados por Cristo todos los hombres que perecieron en Adán?

No todos [a], sino sólo aquellos que por la verdadera fe son incorporados en Él y aceptan sus beneficios [b].

a. Mateo 7:14; Mateo 22:14
b. Marcos 16:16; Juan 1:12; Juan 3:16, 18, 36; Isaías 53:11; Salmo 2:11; Romanos 11:20; Romanos 3:22; Hebreos 4:3; Hebreos 5:9; Hebreos 10:39; Hebreos 11:6

21. ¿Qué es la verdadera fe?

La verdadera fe es un conocimiento seguro por el que acepto como verdad todo lo que Dios nos ha revelado en su Palabra [a]. Al mismo tiempo, es una firme confianza [b] de que no sólo a los demás, sino también a mí [c], Dios ha concedido el perdón de los pecados, la justicia eterna y la salvación [d], y esto por pura gracia, sólo por el bien de los méritos de Cristo [e]. Esta fe el Espíritu Santo obra en mi corazón por el evangelio [f].”

a. Juan 17:3,17; Hebreos 11:1-3; Santiago 2:19.
b. Romanos 4:18-21; 5:1; 10:10; Hebreos 4:16.
c. Galatas 2:20.
d. Romanos 1:17; Hebreos 10:10.
e. Romanos 3:20-26; Galatas 2:16; Efesios 2:8-10.
f. Hechos 16:14; Romanos 1:16; 10:17; 1 Corintios 1:21.

22. ¿Qué es lo que debe creer el cristiano?

Todo lo que se nos ha prometido en el Santo Evangelio [a], sumariamente contenido en el Símbolo Apostólico, en cuyos artículos se expresa la fe universal e infalible de todos los cristianos.

a. Juan 20:31; Mateo 28:19; Marcos 1:15

23. ¿Qué dicen estos artículos?

Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de María virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, y al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos; está sentado a la Diestra de Dios, Padre Todopoderoso, de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; una santa Iglesia cristiana universal, la comunión de los santos; la remisión de los pecados, la resurrección del cuerpo y la vida eterna. Amén.


 Día del Señor 8

24.¿En cuántas partes se dividen estos artículos?

En tres: La primera: De Dios Padre y de nuestra creación. La segunda: De Dios Hijo y de nuestra redención. La tercera: De Dios Espíritu Santo y nuestra santificación.

25. Si no hay más que una Esencia Divina [a], ¿por qué nombras tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo?

Porque Dios se manifestó así en su Palabra [b], de manera que estas tres personas son el único, verdadero y eterno Dios.

a. Deuteronomio 6:4; Efesios 4:6; Isaías 44:6; Isaías 45:5; 1 Corintios 8:4, 6
b. Isaías 61:1; Lucas 4:18; Génesis 1:2, 3; Salmo 33:6; Isaías 48:16; Mateo 3:16, 17; Mateo 28:19; 1 de Juan 5:7; Isaías 6:1, 3; Juan 14:26; Juan 15:26; 2 de Corintios 13:13; Gálatas 4:6; Efesios 2:18; Tito 3:5,6


 Día del Señor 9

26. ¿Qué crees cuando dices: Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?

Creo en el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien de la nada creó el cielo y la tierra con todo lo que en ellos hay [a], sustentándolo y gobernándolo todo por su eterno consejo y providencia [b], que es mi Dios y mi Padre por amor de su Hijo Jesucristo [c]. En El confío de tal manera que no dudo de que me proveerá de todo lo necesario para mi alma y mi cuerpo [d]. Y aún mas, creo que todos los males que puedo sufrir, por su voluntad, en este valle de lágrimas, los convertirá en bien para mi salvación [e]. El puede hacerlo como Dios Todopoderoso [f], y quiere hacerlo como Padre benigno y fiel [g].

a. Génesis 1 y 2; Éxodo 20:11; Job 33:4; Job 38 y 39; Hechos 4:24; Hechos 14:15; Salmo 33:6; Isaías 45:7
b. Hebreos. 1:3; Salmo 104:27-30; Salmo 115:3; Mateo 10:29; Efesios 1:11
c. Juan 1:12; Romanos 8:15; Gálatas 4:5-7; Efesios 1:5
d. Salmo 55:22; Mateo 6:25, 26; Lucas 12:22
e. Romanos 8:28
f. Isaías 46:4; Romanos 10:22
g. Mateo 6:32, 33; Mateo 7:9-11


 Día del Señor 10

27. ¿Qué es la Providencia de Dios?

Es el poder de Dios, omnipotente y presente en todo lugar [a], por el cual sustenta y gobierna el cielo, la tierra y todas las criaturas de tal manera [b], que todo lo que la tierra produce, la lluvia y la sequía [c], la fertilidad y la esterilidad, la comida y la bebida, la salud y la enfermedad [d], las riquezas y la pobreza [e], y finalmente todas las cosas no acontecen sin razón alguna como por azar, sino por su consejo y voluntad paternal [f].

a. Hechos 17:25, 27, 28; Jeremías 23:23, 24; Isaías 29:15, 16; Ezequiel 8:12
b. Hebreos 1:3
c. Jeremías 5:24; Hechos 14:17
d. Juan 9:3
e. Proverbios 22:2
f. Mateo 10:29; Proverbios 16:33

28. ¿Qué utilidad tiene para nosotros este conocimiento de la creación y providencia divina?

Que en toda adversidad tengamos paciencia [a], y en la prosperidad seamos agradecidos [b] y tengamos puesta en el futuro toda nuestra esperanza en Dios nuestro Padre fidelísimo [c], sabiendo con certeza que no hay cosa que nos pueda apartar de su amor [d], pues todas las criaturas están sujetas a su poder de tal manera que no pueden hacer nada sin su voluntad [e].

a. Romanos 5:3; Santiago 1:3; Salmo 39:9; Job 1:21, 22
b. 1 Tesalonicenses 5:18; Deuteronomio 8:10
c. Salmo 55:22; Romanos 5:4
d. Romanos 8:38, 39
e. Job 1:12; Job 2:6; Proverbios 21:1; Hechos 17:25


 Día del Señor 11

29. ¿Por qué el Hijo de Dios es llamado Jesús, que significa Salvador?

Porque nos salva y libra de todos nuestros pecados [a], y porque en ningún otro se debe buscar ni se puede hallar salvación [b].

a. Mateo 1:21; Hebreos 7:25
b. Hechos 4:12; Juan 15:4, 5; 1 Timoteo 2:5; Isaías 43:11; 1 de Juan 5:11

30. ¿Creen pues también en el único Salvador Jesús aquellos que buscan su salvación en los santos, o en sí mismos o en cualquiera otra parte?

No; porque aunque de boca se gloríen de tenerle por Salvador, de hecho niegan al único Salvador Jesús [a]: pues necesariamente resulta, o que Jesús no es perfecto Salvador o que aquellos que con verdadera fe le reciben por Salvador tienen que poseer en Él todo lo necesario para su salvación [b].

a. 1 Corintios 1:13, 30, 31; Gálatas 5:4
b. Hebreos 12:2; Isaías 9:6; Colosenses 1:19, 20; Colosenses 2:10; 1 Juan 1:7


 Día del Señor 12

31. ¿Por qué se le llama Cristo, es decir: Ungido?

Porque fue ordenado del Padre y ungido con el Espíritu Santo [a] para ser nuestro supremo Profeta y Maestro [b], quien nos ha revelado plenamente el secreto consejo y voluntad de Dios acerca de nuestra redención [c], para ser nuestro único y supremo Pontífice [d] quien por el sólo sacrificio de su cuerpo nos ha redimido [e] e intercede continuamente delante del Padre por nosotros [f] y para ser nuestro eterno Rey que nos gobierna por su Palabra y su Espíritu, y nos guarda y conserva la redención que nos ha adquirido [g].

a. Salmo 45:7; Hebreos 1:9; Isaías 61:1; Lucas 4:18
b. Deuteronomio 19:15; Hechos 3:22; Hechos 7:37; Isaías 55:4
c. Juan 1:18; Juan 15:15
d. Salmo 110:4
e. Hebreos 10:12, 14; Hebreos 9:12, 14, 28
f. Romanos 8:34; Hebreos 9:24; 1 Juan 2:1; Romanos 5:9, 10
g. Salmo 2:6; Zacarías 9:9; Mateo 21:5; Lucas 1:33; Mateo 28:18; Juan 10:28; Apocalipsis 12:10, 11

32. Pues, ¿por qué te llaman cristiano? [a]

Porque por la fe soy miembro [b] de Jesucristo y participante de su unción [c], para que confiese su nombre [d] y me ofrezca a Él en sacrificio vivo y agradable [e], y que en esta vida luche contra el pecado y Satanás con una conciencia libre y buena [f] y que, después de esta vida, reine con Cristo eternamente sobre todas las criaturas [g].

a. Hechos 11:26
b. 1 Corintios 6:15
c. 1 Juan 2:27; Hechos 2:17
d. Mateo 10:32; Romanos 10:10
e. Romanos 12:1; 1 Pedro 2:6, 9; Apocalipsis 1:6; Apocalipsis 5:8, 10
f. 1 Pedro 2:11; Romanos 6:12, 13; Gálatas 5:16, 17; Efesios 6:11; 1 Timoteo 1:18, 19
g. 2 Timoteo 2:12; Mateo 25:34


 Día del Señor 13

33. ¿Por qué se llama a Cristo el Unigénito Hijo de Dios, si nosotros también somos hijos de Dios?

Porque Cristo es Hijo Eterno y natural de Dios [a]; pero nosotros hemos sido adoptados por gracia como hijos de Dios por amor de El [b].

a. Juan 1:14; Hebreos 1:1, 2; Juan 3:16; 1 de Juan 4:9; Romanos 8:32
b. Romanos 8:16; Juan 1:12; Gálatas 4:6; Efesios 1:5, 6

34. ¿Por qué le llamamos nuestro Señor?

Porque rescatando nuestros cuerpos y almas de los pecados, no con oro o plata sino con su preciosa sangre, y librándonos del poder del diablo, nos ha hecho suyos [a].

a. 1 Pedro 1:18, 19; 1 Pedro 2:9; 1 Corintios 6:20; 1 Timoteo 2:6; Juan 20:28


Día del Señor 14

35. ¿Qué crees cuando dices: que fue concebido por el Espíritu Santo y nació de María virgen?

Que el eterno Hijo de Dios, el cual es [a] y permanece [b] verdadero y eterno Dios, tomó la naturaleza verdaderamente humana de la carne y sangre de la virgen María [c], por obra del Espíritu Santo [d], para que juntamente fuese la verdadera simiente de David [e], semejante a sus hermanos [f] excepto en el pecado [g].

a. 1 Juan 5:20; Juan 1:1; Juan 17:3; Romanos 1:3; Colosenses 1:15
b. Romanos 9:5
c. Gálatas 4:4; Lucas 1:31, 42, 43
d. Mateo 1:20; Lucas 1:35
e. Romanos 1:3; Salmo 132:11; 2 Samuel 7:12; Lucas 1:32; Hechos 2:30
f. Filipenses 2:7; Hebreos 2:14, 17
g. Hebreos 4:15

36. ¿Qué fruto sacas de la santa Concepción y Nacimiento de Cristo?

Que es nuestro Mediador [a], y con su inocencia y perfecta santidad cubre mis pecados en los cuales he sido concebido y nacido, para que no aparezcan en la presencia de Dios [b].

a. Hebreos 7:26, 27
b. 1 Pedro 1:18, 19; 1 Pedro 3:18; 1 Corintios 1:30, 31; Romanos 8:3,4; Isaías 53:11; Salmo 32:1


 Día del Señor 15

37. ¿Qué es lo que crees cuando dices: padeció?

Que todo el tiempo que en este mundo vivió y especialmente al fin de su vida, sostenía en el cuerpo y en el alma la ira de Dios contra el pecado de todo el género humano [a], para que con su pasión, como único sacrificio propiciatorio [b], librara nuestro cuerpo y alma de la eterna condenación [c], y nos alcanzase la gracia de Dios, la justicia y la vida eterna [d].

a. Isaías 53:4; 1 de Pedro 2:24; 1 Pedro 3:18; 1 Timoteo 2:6
b. Isaías 53:10; Efesios 5:2; 1 de Corintios 5:7; 1 de Juan 2:2; Romanos 3:25; Hebreos 9:28; Hebreos 10:14
c. Gálatas 3:13; Colosenses 1:13; Hebreos 9:12; 1 Pedro 1:18, 19
d. Romanos 3:25; 2 Corintios 5:21; Juan 2:16; Juan 6:51; Hebreos 9:15; Hebreos 10:19 38.

38. ¿Por qué padeció bajo el poder de Poncio Pilato juez?

Para que, inocente, condenado por el juez político [a], nos librase del severo juicio de Dios, que había de venir sobre nosotros [b].

a. Juan 18:38; Mateo 27:24; Lucas 23:14, 15; Juan 19:4
b. Salmo 69:4; Isaías 53: 4, 5; 2 Corintios 5:21; Gálatas 3:13

39. ¿Es más importante el haber sido crucificado, que morir de otro modo?

Sí, porque este género de muerte me garantiza que Él cargó sobre sí mismo la maldición sentenciada contra mí [a], por cuanto la muerte de cruz era maldita de Dios [b].

a. Gálatas 3:13
b. Deuteronomio 21:23


 Día del Señor 16

40. ¿Por qué fue necesario que Cristo se humillase hasta la muerte?

Porque la justicia de Dios [a] no se podía satisfacer por nuestros pecados, sino con la misma muerte del Hijo de Dios [b].

a. Génesis 2:17
b. Romanos 8:3, 4; Hebreos 2:14, 15

41. ¿Por qué fue también sepultado?

Para testificar que estaba verdaderamente muerto [a].

a. Hechos 13:29; Mateo 27:59, 60; Lucas 23:53; Juan 19:38

42. Ya que Cristo murió por nosotros, ¿por qué hemos de morir también nosotros?

Nuestra muerte no es una satisfacción por nuestros pecados [a], sino una liberación del pecado y un paso hacia la vida eterna [b].

a. Marcos 8:37; Salmo 49:7
b. Filipenses 1:23; Juan 5:24; Romanos 7:24

43. ¿Qué provecho recibimos además, del sacrificio y muerte de Cristo en la cruz?

Por su poder nuestro viejo hombre está crucificado, muerto y sepultado juntamente con Él [a], para que, en adelante, no reinen más en nosotros las perversas concupiscencias y deseos de la carne [b], sino que nos ofrezcamos a Él en sacrificio agradable [c].

a. Romanos 6:6
b. Romanos 6:6, 12 c. Romanos 12:1

44. ¿Por qué se añade: descendió a los infiernos?

Para que en mis extremados dolores y grandísimas tentaciones me asegure y me sostenga con este consuelo, de que mi Señor Jesucristo, por medio de las inexplicables angustias, tormentos, espantos y turbaciones infernales de su alma, en las cuales fue sumido en toda su pasión [a], pero especialmente clavado en la cruz, me ha librado de las ansias y tormentos del infierno [b].

a. Salmo 18:4, 5; Salmo 116:3; Mateo 26:38; Mateo 27:46; Hebreos 5:7
b. Isaías 53:5


Día del Señor 17

45. ¿Qué nos aprovecha la resurrección de Cristo?

Primero: Por su resurrección ha vencido a la muerte, para hacernos participantes de aquella justicia que conquistó por su muerte [a]. Segundo: También nosotros somos resucitados ahora por su poder a una nueva vida [b]. Tercero: la resurrección de Cristo, Cabeza nuestra, es una cierta prenda de nuestra gloriosa resurrección [c].

a. Romanos 4:25; 1 Pedro 1:3; 1 Corintios 15:16
b. Romanos 6:4; Colosenses 3:1; Efesios 2:5, 6
c. 1 Corintios 15:20, 21


Día del Señor 18

46. ¿Qué entiendes por: subió a los cielos?

Que Cristo, a la vista de sus discípulos, fue elevado de la tierra al cielo [a], y que está allí para nuestro bien [b], hasta que vuelva a juzgar a los vivos y a los muertos [c].

a. Hechos 1:9; Marcos 16:19; Lucas 24:51
b. Hebreos 9:24; Hebreos 4:14; Romanos 8:34; Colosenses 3:1
c. Hechos 1:11; Mateo 24:30

47. Luego, ¿no está Cristo con nosotros hasta el fin del mundo como lo ha prometido? [a]

Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre: en cuanto a la naturaleza humana ahora ya no está en la tierra [b]; pero en cuanto a su deidad, majestad, gracia y espíritu en ningún momento está ausente de nosotros [c].

a. Mateo 28:20
b. Hebreos 8:4; Mateo 26:11; Juan 16:28; Juan 17:11; Hechos 3:21
c. Juan 4:18; Mateo 28:20

48. Pero si la naturaleza humana no está en todas partes donde está la divina, ¿no se separan con esto las dos naturalezas en Cristo?

De ninguna manera: porque dado que la divinidad es incomprensible y está presente en todo lugar [a], resulta necesariamente que en efecto está fuera de la naturaleza humana que ha tomado [b], pero con todo y con eso está en ella y queda unida a ella personalmente.

a. Jeremías 23:24; Hechos 7:49
b. Colosenses 2:9; Juan 3:13; Juan 11:15; Mateo 28:6

49. ¿Qué beneficios nos da la ascensión de Cristo al cielo?

Primero: Él es nuestro intercesor en el cielo delante del Padre [a]. Segundo: Que tenemos nuestra carne en el cielo para que por ello, como una garantía, estemos seguros, de que Él siendo nuestra cabeza, nos atraerá a sí mismo como miembros suyos [b]. Tercero: Que desde allí nos envía su Espíritu como prenda recíproca [c] por cuya virtud buscamos, no las cosas de la tierra sino las de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios [d].

a. 1 Juan 2:1; Romanos 8:34
b. Juan 14:2; Juan 17:24; Juan 20:17; Efesios 2:6
c. Juan 14:16; Juan 16:7; Hechos 2:33; 2 Corintios 1:22; 2 Corintios 5:5
d. Colosenses 3:1


Día del Señor 19

50. ¿Por qué se añade: está sentado a la Diestra de Dios Padre Todopoderoso?

Porque Cristo subió al cielo para mostrarse allí como Cabeza de su Iglesia [a], por quien el Padre gobierna todas las cosas [b].

a. Efesios 1:20; Colosenses 1:18
b. Mateo 28:18; Juan 5:22

51. ¿De qué nos sirve esta gloria de Cristo, nuestra Cabeza?

Primero: Para que el Espíritu Santo derrame en nosotros, sus miembros, los dones celestiales [a]. Y segundo: para protegernos y ampararnos de todos nuestros enemigos [b].

a. Hechos 2:33; Efesios 4:8
b. Salmo 2:9; Salmo 110:1, 2; Juan 10:28; Efesios 4:8

52. ¿Qué consuelo te ofrece el regreso de Cristo para juzgar a los vivos y a los muertos?

Que en todas las miserias y persecuciones, con plena confianza, espero del cielo, como Juez, a Aquél mismo que primeramente se puso delante del juicio de Dios por mí y alejó de mí toda maldición [a]; el cual echará a todos los enemigos suyos y míos en las penas eternas [b]; y a mí, con todos los elegidos, me conducirá al gozo del cielo y a la gloria eterna [c].

a. Filipenses 3:20; Lucas 21:28; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Tesalonicenses 4:16
b. Mateo 25:41; 2 Tesalonicenses 1:6
c. Mateo 25:34; 2 Tesalonicenses 1:7


Día del Señor 20

53. ¿Qué crees del Espíritu Santo?

Que con el Eterno Padre e Hijo es verdadero y eterno Dios [a]. Y que viene a morar en mí [b] para que, por la verdadera fe, me haga participante de Cristo y de todos sus beneficios [c], me consuele [d] y quede conmigo eternamente [e].

a. 1 Juan 5:7; Génesis 1:2; Isaías 48:16; 1 Corintios 3:16; 1 Corintios 6:19; Hechos 5:3, 4
b. Gálatas 4:6; Mateo 28:19, 20; 2 Corintios 1:22; Efesios 1:13
c. Gálatas 3:14; 1 Pedro 1:2; 1 Corintios 6:17
d. Juan 15:26; Hechos 9:31
e. Juan 14:16; 1 Pedro 4:14


Día del Señor 21

54. ¿Qué crees de la santa Iglesia cristiana católica?

Que el Hijo de Dios [a], desde el principio hasta el fin del mundo [b], de todo el género humano [c], congrega, guarda y protege para sí [d], por su Espíritu y su Palabra [e] en la unidad de la verdadera fe [f], una comunidad, elegida para la vida eterna [g]; de la cual yo soy un miembro vivo [h] y permaneceré para siempre [i].

a. Efesios 5:26; Juan 10:11; Hechos 20:28; Efesios 4:11-13
b. Salmo 71:17, 18; Isaías 59:21; 1 Corintios 11:26
c. Génesis 26:4; Apocalipsis 5:9 d. Mateo 16:18; Juan 10:28-30; Salmo 129:1-5
e. Isaías 59:21; Romanos 1:16; Romanos 10:14-17; Efesios 5:26
f. Hechos 2:42; Efesios 4:3-5
g. Romanos 8:29; Efesios 1:10-13
h. 1 de Juan 3:14, 19, 20, 21; 2 Corintios 13:5; Romanos 8:10
i. Salmo 23:6; 1 Corintios 1:8, 9; Juan 10:28; 1 Juan 2:19; 1 Pedro 1:5

55. ¿Qué entiendes por la comunión de los santos?

Primero, que todos los fieles en general y cada uno en particular, como miembros del Señor Jesucristo, tienen la comunión de Él y de todos sus bienes y dones [a]. Segundo, que cada uno debe sentirse obligado a emplear con amor y gozo los dones que ha recibido, utilizándolos en beneficio de los demás [b].

a. 1 Juan 1:3; Romanos 8:32; 1 Corintios 12:12, 13; 1 Corintios 6:17
b. 1 Corintios 12:21; 1 Corintios 13:1, 5; Filipenses 2:4-8

56. ¿Qué crees de la remisión de los pecados?

Creo que Dios, por la satisfacción de Cristo, no quiere acordarse jamás de mis pecados, ni de mi naturaleza corrompid [a], con la cual debo luchar toda la vida [a], sino que gratuitamente me otorga la justicia de Cristo [b] para que yo nunca venga a condenación [c].

a. 1 Juan 2:2; 1 Juan 1:7; 2 Corintios 5:19
b. Romanos 7:23-25; Jeremías 31:34; Miqueas 7:19; Salmo 130:3, 10, 12
c. Juan 3:18; Juan 5:24


Día del Señor 22

57. ¿Qué consuelo te da la resurrección de la carne?

Que no sólo mi alma después de esta vida será llevada [a] en el mismo instante a Cristo, su Cabeza, sino que también esta mi carne, siendo resucitada por la potencia de Cristo, será de nuevo unida a mi alma y hecha conforme al glorioso cuerpo de Cristo [b].

a. Lucas 16:22; Lucas 23:43; Filipenses 1:21, 23
b. Job. 19:25, 26; 1 Juan 3:2; Filipenses 3:21

58. ¿Qué consolación te ofrece el artículo de la vida eterna?

Que si ahora siento en mi corazón un principio de la vida eterna [a], después de esta vida gozaré de una cumplida y perfecta bienaventuranza que ningún ojo vio ni oído oyó, ni entendimiento humano comprendió, y esto para que por ella alabe a Dios para siempre [b].

a. 2 Corintios 5:2, 3
b. 1 Corintios 2:9


Día del Señor 23

59. ¿Qué te aprovecha el creer todas estas cosas?

Que delante de Dios soy justo en Jesucristo, y heredero de la vida eterna [a].

a. Habacuc 2:4; Romanos 1:17; Juan 3:36

60. ¿Cómo eres justo ante Dios?

Por la sola verdadera fe en Jesucristo [a], de tal suerte que, aunque mi conciencia me acuse de haber pecado gravemente contra todos los mandamientos de Dios, no habiendo guardado jamás ninguno de ellos [b], y estando siempre inclinado a todo mal [c], sin merecimiento alguno mío [d], sólo por su gracia [e], Dios me imputa y da [f] la perfecta satisfacción [g], justicia y santidad de Cristo [h] como si no hubiera yo tenido, ni cometido algún pecado, antes bien como si yo mismo hubiera cumplido aquella obediencia que Cristo cumplió por mí [i], con tal que yo abrace estas gracias y beneficios con verdadera fe [j].

a. Romanos 3:21, 22, 24; Romanos 5:1, 2; Gálatas 2:16; Efesios 2:8, 9; Filipenses 3:9
b. Romanos 3:19
c. Romanos 7:23
d. Tito 3:5; Deuteronomio 9:6; Ezequiel 36:22
e. Romanos 3:24; Efesios 2:8
f.  Romanos 4:4; 2 Corintios 5:19
g. 1 Juan 2:2 h. 1 Juan 2:1
i.  2 Corintios 5:21
j.  Romanos 3:22; Juan 3:18

61. ¿Por qué afirmas ser justo sólo por la fe?

No porque agrade a Dios por la dignidad de mi fe, sino porque sólo la satisfacción, justicia y santidad de Cristo son mi propia justicia delante de Dios [a], y que yo no puedo cumplir de otro modo que por la fe [b].

a. 1 Corintios 1:30; 1 Corintios 2:2
b. 1 Juan 5:10


Día del Señor 24

62. ¿Por qué no pueden justificarnos ante Dios las buenas obras, aunque sólo sea en parte?

Porque es necesario que aquella justicia, que ha de aparecer delante del juicio de Dios, sea perfectamente cumplida y de todo punto conforme a la Ley Divina [a]; y nuestras buenas obras, aun las mejores en esta vida, son imperfectas y contaminadas de pecado [b].

a. Gálatas 3:10; Deuteronomio 27:26
b. Isaías 64:6

63. Luego, ¿cómo es posible que nuestras obras no merezcan nada, si Dios promete remunerarlas en la vida presente y en la venidera?

Esta remuneración no se da por merecimiento, sino por gracia [a].

a. Lucas 17:10

64. Pero esta doctrina, ¿no hace a los hombres negligentes e impíos?

No, porque es imposible que no produzcan frutos de gratitud los que por la fe verdadera han sido injertados en Cristo [a].

a. Mateo 7:18; Juan 15:5


Día del Señor 25

65. Si sólo la fe nos hace participantes de Cristo y de todos sus beneficios, dime: ¿de dónde procede esta fe?

Del Espíritu Santo [a] que la hace obrar por la predicación del Santo Evangelio, encendiendo nuestros corazones, y confirmándola por el uso de los sacramentos [b].

a. Efesios 2:8; Efesios 6:23; Juan 3:5; Filipenses 1:29
b. Mateo 28:19; 1 Pedro 1:22, 23

66. ¿Qué son los Sacramentos?

Son señales sagradas y visibles, y sellos instituidos por Dios, para sernos declarada mejor y sellada por ellos la promesa del Evangelio; a saber, que la remisión de los pecados y la vida eterna, por aquel único sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, se nos da de gracia no solamente a todos los creyentes en general, sino también a cada uno en particular [a].

a. Génesis 17:11; Romanos 4:11; Deuteronomio 30:6; Levítico 6:25; Hebreos 9:7, 8, 9, 24; Ezequiel 20:12; Isaías 6:6, 7; Isaías 54:9

67. Entonces la Palabra y los Sacramentos, ¿tienen como fin llevar nuestra fe al sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, como el único fundamento de nuestra salvación?

Así es, porque el Espíritu Santo nos enseña por el Evangelio y confirma por los Sacramentos, que toda nuestra salvación está puesta en el único sacrificio de Cristo ofrecido por nosotros en la cruz. [a]

a. Romanos 6:3; Gálatas 3:27

68. ¿Cuántos sacramentos ha instituido Cristo en el Nuevo Testamento?

Dos: El Santo Bautismo y la Santa Cena.

a. Mateo 28:19-20, 1 Corintios 11:23-26


Día del Señor 26

69. ¿Por qué el Santo Bautismo te asegura y recuerda que eres participante de aquel único sacrificio de Cristo, hecho en la Cruz?

Porque Cristo ha instituido [a] el lavamiento exterior del agua, añadiendo esta promesa [b]: que tan ciertamente soy lavado con su sangre y Espíritu de las inmundicias de mi alma, es a saber, de todos mis pecados [c], así como soy rociado y lavado exteriormente con el agua, con la cual se suelen limpiar las suciedades del cuerpo.

a. Mateo28:19
b. Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 2:38; Juan 1:33; Mateo 3:11; Romanos 6:3, 4
c. 1 Pedro 3:21; Marcos 1:4; Lucas 3:3

70. ¿Qué es ser lavado con la Sangre y Espíritu de Cristo?

Es recibir de la gracia de Dios la remisión de los pecados, por la sangre de Cristo, que derramó por nosotros en su sacrificio en la Cruza. Y también ser renovados y santificados por el Espíritu Santo para ser miembros de Cristo, a fin de que muramos al pecado y vivamos santa e irreprensiblementeb.

a. Hebreos 12:24; 1 Pedro 1:2; Apocalipsis 1:5; Apocalipsis 7:14; Zacarías 13:1; Ezequiel 36:25 b. Juan 1:33; Juan 3:5; 1 Corintios 6:11; 1 de Corintios 12:13; Romanos 6:4; Colosenses 2:12

71. ¿Dónde prometió Cristo que Él nos quiere limpiar tan ciertamente por su sangre y Espíritu como somos lavados por el agua del bautismo?

En la institución del Bautismo, cuyas palabras son éstas: “Id, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, Mateo 28:19. “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”, Marcos 16:16.

Esta misma promesa se repite cuando las Sagradas Escrituras llaman al bautismo lavamiento de la regeneración y ablución de pecados, Tito 3:5; Hechos 22:16.


Día del Señor 27

72. ¿Es el lavamiento la purificación misma de los pecados?

No [a]: porque sólo la sangre de Jesucristo y el Espíritu nos limpia y purifica de todo pecado [b].

a. Mateo 3:11; 1 Pedro 3:21; Efesios 5:26
b. 1 Juan 1:7; 1 Corintios 6:11

73. Entonces, ¿por qué llama el Espíritu Santo al bautismo el lavamiento de la regeneración y la purificación de los pecados?

Dios no habla así sin una razón justificada, pues Él, no sólo quiere enseñarnos que nuestros pecados se purifican por la sangre y Espíritu de Cristo, como las suciedades del cuerpo por el agua [a], si no más aún: certificarnos por este divino símbolo y prenda que verdaderamente somos limpiados por el lavamiento interior y espiritual de nuestros pecados, de la misma manera que somos lavados exteriormente por el agua visible [b].

a. Apocalipsis 1:5; Apocalipsis 7:14; 1 Corintios 6:11 b. Marcos 16:16; Gálatas 3:27

74. ¿Se ha de bautizar también a los niños?

Naturalmente, porque están comprendidos, como los adultos, en el pacto, y pertenecen a la Iglesia de Dios [a]. Tanto a éstos como a los adultos se les promete por la sangre de Cristo, la remisión de los pecados [b] y el Espíritu Santo, obrador de la fe [c]; por esto, y como señal de este pacto, deben ser incorporados a la Iglesia de Dios y diferenciados de los hijos de los infieles [d], así como se hacía en el pacto del Antiguo Testamento por la circuncisión [e], cuyo sustituto es el Bautismo en el Nuevo Pacto [f].

a. Génesis 17:7
b. Mateo 19:14
c. Lucas 1:15; Salmo 22:10; Isaías 44:1-3; Hechos 2:39
d. Hechos 10:47
e. Génesis 17:14
f. Colosenses 2:11-13


Día del Señor 28

75. ¿Cómo te asegura y confirma la Santa Cena que eres hecho participante de aquel único sacrificio de Cristo, ofrecido en la cruz, y de todos sus bienes?

Porque Cristo me ha mandado, y también a todos los fieles, comer de este pan partido y beber de esta copa en memoria suya, añadiendo esta promesa [a]: Primero, que su cuerpo ha sido ofrecido y sacrificado por mí en la cruz, y su sangre derramada por mis pecados, tan cierto como que veo con mis ojos que el pan del Señor es partido para mí y que me es ofrecida la copa. Y segundo, que Él tan cierto alimenta mi alma para la vida eterna con su cuerpo crucificado y con su sangre derramada, como yo recibo con la boca corporal de la mano del ministro el pan y el vino, símbolos del cuerpo y de la sangre del Señor.

a. Mateo 26:26-28; Marcos 14:22-24; Lucas 22:19,20; 1 de Corintios 10:16, 17; 1 de Corintios 11:23-25; 1 de Corintios 12:13

76. ¿Qué significa comer el cuerpo sacrificado de Cristo y beber su sangre derramada?

Significa, no sólo abrazar con firme confianza del alma toda la pasión y muerte de Cristo, y por este medio alcanzar la remisión de pecados y la vida eterna [a], sino unirse más y más a su santísimo cuerpo por el Espíritu Santo [b], el cual habita juntamente en Cristo y en nosotros de tal manera que, aunque Él esté en el cielo [c] y nosotros en la tierra, todavía somos carne de su carne y hueso de sus huesos [d], y que, de un mismo espíritu, (como todos los miembros del cuerpo por una sola alma) somos vivificados y gobernados para siempre [e].

a. Juan 6:35, 40, 47; Juan 6:48, 50, 51; Juan 6:53, 54
b. Juan 6:55, 56
c. Colosenses 3:1; Hechos 3:21; 1 Corintios 11:26
d. Efesios 5:29, 30; Efesios 3:16; 1 Corintios 6:15; 1 Juan 3:24; 1 Juan 4:13
e. Juan 6:57; Juan 15:1-6; Efesios 4:15, 16

77. ¿Dónde prometió Cristo, que tan ciertamente dará a los creyentes en comida y en bebida su cuerpo y sangre, al comer de este pan roto y beber de este vaso?

En la institución de la cena, cuyas palabras fueron [a]: “Nuestro Señor Jesucristo, la noche que fue entregado, tomó el pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Corintios 11:23-26). Pablo repite esta promesa cuando dice: “La copa de bendición, que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo: pues todos participamos de aquel mismo pan” (1 Corintios 10: 16, 17).

a. Mateo 26:26-28; Marcos 14:22-24; Lucas 22:9,20


Día del Señor 29

78. ¿El pan y el vino se convierten sustancialmente en el mismo cuerpo y sangre de Cristo?

De ninguna manera [a], pues como el agua del Bautismo no se convierte en la sangre de Cristo, ni es la misma ablución de los pecados, sino solamente una señal y sello de aquellas cosas que nos son selladas en el Bautismo [b], así el pan de la Cena del Señor no es el mismo cuerpo [c], aunque por la naturaleza y uso de los sacramentos [d] es llamado el cuerpo de Cristo.

a. Mateo 26:29
b. Efesios 5:26; Tito 3:5
c. 1 Corintios 10:16; 1 Corintios 11:26
d. Génesis 17:10, 11; Éxodo 12:11, 13; Éxodo 13:9; 1 Pedro 3:21; 1 Corintios 10:3, 4

79. ¿Por qué llama Cristo al pan su cuerpo y a la copa su sangre, o el Nuevo Testamento en su sangre, y Pablo al pan y al vino la comunión del cuerpo y sangre de Cristo?

Cristo no habla así sin una razón poderosa, y no solamente para enseñarnos que, así como el pan y el vino sustentan la vida corporal, su cuerpo crucificado y su sangre derramada son la verdadera comida y bebida, que alimentan nuestras almas para la vida eterna [a], más aún, para asegurarnos por estas señales y sellos visibles, que por obra del Espíritu Santo somos participantes de su cuerpo y sangre tan cierto como que tomamos estos sagrados símbolos en su memoria y por la boca del cuerpo [b]; y también que su pasión y obediencia son tan ciertamente nuestras, como si nosotros mismos en nuestras personas hubiéramos sufrido la pena y satisfecho a Dios por nuestros pecados.

a. Juan 6:55
b. 1 Corintios. 10:16


Día del Señor 30

80. ¿Qué diferencia hay entre la Cena del Señor y la misa papal?

La Cena del Señor nos testifica que tenemos remisión perfecta de todos nuestros pecados por el único sacrificio de Cristo, que El mismo cumplió en la Cruz una sola vez [a]; y también que por el Espíritu Santo estamos incorporados en Cristo [b], el cual no está ahora en la tierra según su naturaleza humana, sino en los cielos a la diestra de Dios, su Padre [c], donde quiere ser adorado por nosotros [d]. La misa enseña que los vivos y los muertos no tienen la remisión de los pecados por la sola pasión de Cristo, a no ser que cada día Cristo sea ofrecido por ellos por mano de los sacerdotes; enseña también que Cristo está corporalmente en las especies de pan y de vino, y por tanto ha de ser adorado en ellas. Por lo tanto, el fundamento propio de la misa no es otra cosa que una negación del único sacrificio y pasión de Jesucristo y una idolatría maldita [e].

a. Hebreos 10:10, 12; Hebreos 7:26, 27; Hebreos 9:12, 25; Juan 19:30; Mateo 26:28; Lucas 22:19
b. 1 Corintios 10:16, 17; 1 Corintios 6:17
c. Juan 20:17; Colosenses 3:1; Hebreos 1:3; Hebreos 8:1
d. Mateo 6:20, 21; Juan 4:21; Lucas 24:52; Hechos 7:55; Colosenses 3:1; Filipenses 3:20; 1 Tesalonicenses 1:10
e. Hebreos 9:26; Hebreos 10:12, 14

81. ¿Quiénes son los que deben participar de la mesa del Señor?

Tan sólo aquellos que se duelan verdaderamente de haber ofendido a Dios con sus pecados, confiando en ser perdonados por el amor de Cristo y que las demás flaquezas quedarán cubiertas con su pasión y muerte. Y que también deseen fortalecer más y más su fe y mejorar su vida. Pero los hipócritas y los que no se arrepienten de verdad, comen y beben su condenación [a].

a. 1 Corintios 11:28; 1 Corintios 10:19-22

82. ¿Deben admitirse también a esta Cena a los que por su confesión y vida se declaran infieles e impíos?

De ninguna manera, porque así se profana el pacto de Dios, y se provoca su ira sobre toda la congregación [a]. Por lo cual, la Iglesia debe, según la orden de Cristo y de sus apóstoles (usando de las llaves del reino de los cielos), excomulgar y privar a los tales de la Cena, hasta que se arrepientan y rectifiquen su vida.

a. 1 Corintios 11:20, 34; Isaías 1:11; Isaías 66:3; Jeremías 7:21; Salmo 50:16


Día del Señor 31

83. ¿Qué son las llaves del Reino de los cielos?

La predicación del Santo Evangelio y la disciplina eclesiástica: con las cuales se abre el cielo a los fieles, y se cierra a los infieles.

84. ¿De qué manera se abre y se cierra el Reino de los cielos por la predicación del Evangelio?

Cuando (según el mandamiento de Cristo) públicamente es anunciado y testificado a todos los fieles en general y a cada uno en particular, que todos los pecados les son perdonados por Dios, por los méritos de Cristo, todas las veces que abrazaren con verdadera fe la promesa del Evangelio. Al contrario, a todos los infieles e hipócritas se les anuncia que la ira de Dios y la condenación eterna caerán sobre ellos mientras perseveraren en su maldada; según testimonio del Evangelio, Dios juzgará así en esta vida como en la otra [a].

a. Juan 20:21-23; Mateo 16:19

85. ¿De qué manera se cierra y se abre el Reino de los cielos por la Disciplina Eclesiástica?

Cuando (según el mandamiento de Cristo) aquellos que bajo el nombre de cristianos se muestran en la doctrina o en la vida ajenos a Cristo, y después de haber sido fraternalmente amonestados en diversas ocasiones, no quieren apartarse de sus errores o maldades, son denunciados a la Iglesia o a los que han sido ordenados por ella. Y si aun no obedecen a la amonestación de éstos, por la prohibición de los sacramentos son expulsados de la congregación cristiana, y por el mismo Dios, del reino de Cristo; y otra vez recibidos, como miembros de Cristo y de su Iglesia cuando prometen enmienda y lo demuestran por sus obras [a].

a. Mateo 18:15-17; 1 Corintios 5:4, 5, 11; 2 Corintios 2:6-8.


 

photo credit: Zanthia via photopin cc

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