Nuestro agradacimiento

TERCERA PARTE:

DE LA GRATITUD QUE DEBEMOS A DIOS POR LA SALVACIÓN

Día del Señor 32

86. Si somos librados por Cristo de todos nuestros pecados y miserias sin merecimiento alguno de nuestra parte, sino sólo por la misericordia de Dios, ¿por qué hemos de hacer buenas obras?

Porque después de que Cristo nos ha redimido con su sangre, nos renueva también con su Espíritu Santo a su imagen; a fin de que en toda nuestra vida nos mostremos agradecidos a Dios por tantos beneficios [a] y que Él sea glorificado por nosotros [b]. Además de esto para que cada uno de nosotros sea asegurado de su fe por los frutos [c]. Y finalmente para que, también por la piedad e integridad de nuestra vida, ganemos a nuestro prójimo para Cristo [d].

a. Romanos 6:13; Romanos 12:1, 2; 1 Pedro 2:5, 9; 1 de Corintios 6:20
b. Mateo 5:16; 1 Pedro 2:12
c. 2 Pedro 1:10; Mateo 7:17; Gálatas 5:6, 22
d. 1 Pedro 3:1, 2; Romanos 14:19

87. Luego, ¿no pueden salvarse aquellos que siendo desagradecidos y perseverando en sus pecados no se conviertan a Dios de su maldad?

De ninguna manera, porque, como lo testifican las Sagradas Escrituras, no heredarán el reino de Dios los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes [a].

a. 1 Corintios 6:9, 10; Efesios 5:5, 6; 1 Juan 3:14


Día del Señor 33

88. ¿De cuántas partes se compone el verdadero arrepentimiento y conversión al Señor?

De dos: la muerte del viejo hombre, y la vivificación del nuevo [a].

a. Romanos 6:1,4-6; Efesios 4:22-24; Colosenses 3:5, 6, 8-10; 1 Corintios 5:7; 2 Corintios 7:10

89. ¿En qué consiste la muerte del viejo hombre?

En que sintamos pesar, de todo corazón, de haber ofendido a Dios con nuestros pecados, aborreciéndolos y evitándolos [a].

a. Romanos 8:13; Joel 2:13; Óseas 6:1

90. ¿Qué es la vivificación del nuevo hombre?

Es alegrarse de todo corazón en Dios por Cristo [a], y desear vivir conforme a la voluntad de Dios, así como ejercitarse en toda buena obra [b].

a. Romanos 5:1; Romanos 14:17; Isaías 57:15
b. Romanos 6:10; Gálatas 2:20

91. ¿Qué son las buenas obras?

Únicamente aquellas que se realizan con fe verdadera [a] conforme a la Ley de Dios [b], y se aplican solamente a su gloria [c]; y no aquellas que están fundadas en nuestras buenas intenciones o sobre instituciones humanas [d].

a. Romanos 14:23
b. Levítico 18:4; 1 Samuel 15:22; Efesios 2:10
c. 1 Corintios 10:31
d. Ezequiel 20:18, 19; Isaías 29:13; Mateo 15:7-9


DE LA LEY

Día del Señor 34

92. ¿Cuál es la Ley de Dios?

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: (Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:6-21).

Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
Primer mandamiento: No tendrás dioses ajenos delante de mí.
Segundo mandamiento: No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, de los que me aborrecen; y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
Tercer mandamiento: No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
Cuarto mandamiento: Acuérdate del día de reposo para santificarlo; seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que están dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
Quinto mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Sexto mandamiento: No matarás.
Séptimo mandamiento: No cometerás adulterio.
Octavo mandamiento: No hurtarás.
Noveno mandamiento: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
Décimo mandamiento: No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciaras la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

93. ¿Cómo se dividen estos diez mandamientos?

En dos tablas [a]: De las cuales la primera enseña lo que debemos hacer para con Dios; la segunda, lo que debemos hacer para con nuestro prójimo [b].

a. Deuteronomio 4:13; Éxodo 34:28; Deuteronomio 10:3, 4
b. Mateo 22:37-40

94. ¿Qué manda Dios en el primer mandamiento?

Que yo, que deseo la salvación de mi alma, evite y huya de toda idolatría [a], hechicería, encantamiento, superstición [b], invocación de santos o de otras criaturas [c]; y que conozca rectamente al único verdadero Dios [d], en Él sólo confíe [e] con toda humildad [f] y paciencia, a Él sólo me someta [g], y de Él sólo espere todos los bienes [h]. Finalmente que de todo corazón le ame [i], tema [j] y reverencie [k]; de tal manera que esté dispuesto a renunciar a todas las criaturas antes que cometer la menor cosa contra su voluntad [l].

a. 1 Juan 5:21; 1 Corintios 6:10; 1 Corintios 10:7, 14
b. Levítico 10:31; Deuteronomio 18:9, 10
c. Mateo 4:10; Apocalipsis 19:10; Apocalipsis 22:8, 9
d. Juan 17:3
c. Jeremías 17:5, 7
f. 1 Pedro 5:5
g. Hebreos 10:36; Colosenses 1:11; Romanos 5:3, 4; 1 Corintios 10:10; Filipenses 2:14
h. Salmo 104:27; Isaías 45:7; Santiago 1:17
i. Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37
j. Deuteronomio 6:2; Salmo 111:10; Proverbio 1:7; Proverbio 9:10; Mateo 10:28
k. Mateo 4:10; Deuteronomio 10:20
I. Mateo 5:29; Mateo 10:37; Hechos 5:29

95. ¿Qué es la idolatría?

Es poner en el lugar que sólo corresponde al Dios verdadero que se ha revelado por su Palabra, o junto a Él, cualquier otra cosa en la cual se ponga confianza [a].

a. Efesios 5:5; 1 Crónicas 16:26; Filipenses 3:19; Gálatas 4:8; Efesios 2:12; 1 Juan 2:23; 2 Juan 9, Juan 5:23


Día del Señor 35

96. ¿Qué pide Dios en el segundo mandamiento?

Que no representemos a Dios por medio de alguna imagen o figura [a], y sólo le rindamos culto como Él ha mandado en su Palabra [b].

a. Isaías 40:18, 19, 25; Deuteronomio 4:15, 16; Romanos 1:23; Hechos 17:20
b. 1 Samuel 15:23; Deuteronomio 12:30; Mateo 15:9

97. ¿No es lícito hacer ninguna imagen?

Ni podemos, ni debemos representar a Dios de ninguna manera [a], y aun en el caso de que fuese lícito representar a las criaturas, Dios prohíbe hacer o poseer ninguna imagen destinada a ser adorada o empleada en su servicio [b].

a. Isaías 40:25
b. Éxodo 34:17; Éxodo 23:24; Éxodo 34:13; Núm. 33:52

98. ¿No se podrían tolerar las imágenes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes?

No, porque nosotros no debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a su pueblo por imágenes mudas [a], sino por la predicación viva de su Palabra [b].

a. Jeremías 10:8; Habacuc 2:18,19
b. Romanos 10:14, 15,17; 2 Pedro 1:19; 2 Timoteo 3:16,17


Día del Señor 36

99. ¿Qué nos enseña el tercer mandamiento?

Que dejemos de blasfemar [a] o profanar el nombre de Dios por medio de falsos juramentos [b] y maldiciones [c], y aun inútiles juramentos; que no nos hagamos partícipes de tan horrendos pecados al callar cuando los oigamos [d]. En una palabra: que no empleemos el santo nombre de Dios, mas que con temor y veneración [e], a fin de que Él sea rectamente confesado [f], invocado [g] y glorificado por nuestras palabras y hechos [h].

a. Levítico 24:15,16
b. Levítico 19:12
c. Mateo 5:37; Santiago 5:12
d. Levítico 5:1; Proverbio 29:34
e. Jeremías 4:2; Isaías 45:23
f. Mateo 10:32; Romanos 10:9,10
g. Salmo 50:15; 1 Timoteo 2:8
h. Colosenses 3:17; Romanos 2:24; 1 Timoteo 6:1

100. ¿Es tan grave pecado el profanar el nombre de Dios por medio de juramentos y blasfemias, que Dios también se enoja contra aquellos que no se opusieron y no lo prohibieron con todas sus fuerzas?

Sí [a], porque no hay mayor pecado ni cosa que a Dios más ofenda que el profanar su nombre, por lo cual mandó que esta maldad fuese castigada con la muerte [b].

a. Proverbios 29:24; Levítico 5:1
b. Levítico 24:16


Día del Señor 37

101. ¿Se puede jurar santamente en el nombre de Dios?

Sí, cuando el magistrado o la necesidad así lo exijan para sostener y confirmar la fe y la verdad, para la gloria de Dios y el bien de nuestro prójimo. Pues tal manera de prestar juramento está fundada en la Palabra de Dios [a] y, en consecuencia, ha sido rectamente empleada por los santos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento [b].

a. Deuteronomio 6:13; Deuteronomio 10:20; Isaías 48:1; Hebreos 6:16
b. Génesis 21:24; Génesis 31:53; Josué 9:15; 1 Samuel 24:23; 2 Samuel 3:35; 1 Reyes 1:29; Romanos 1:9; Romanos 9:1; 2 Corintios 1:23

102. ¿Es lícito jurar por los santos u otras criaturas?

No. Porque el legítimo juramento es una invocación de Dios, por la cual se le pide, que Él, como el que sólo ve los corazones, sea testigo de la verdad, y castigue si el juramento es falso [a]; este honor le corresponde a Él [b].

a. 2 Corintios 1:23; Romanos 9:1
b. Mateo 5:34-36; Santiago 5:12


Día del Señor 38

103. ¿Qué ordena Dios en el cuarto mandamiento?

Primero, que el ministerio de la Palabra y la enseñanza sean mantenidos [a], y que yo frecuente asiduamente la iglesia, la congregación de Dios, sobre todo el día de reposo [b], para oír la Palabra de Dios [c], y participar de los santos sacramentos [d], para invocar públicamente al Señor [e], y para contribuir cristianamente a ayudar a los necesitados [f]. Además, que todos los días de mi vida cese de mal obrar, para que sea Dios mismo quien obre en mi corazón por su Espíritu y, de este modo, pueda empezar en esta vida el Sábado eterno [g].

a. Tito 1:5; 2 Timoteo 3:14; 1 Corintios 9:13,14; 2 Timoteo 2:2; 2 Timoteo 3:15
b. Salmo 40:9,10; Salmo 68:26; Hechos 2:42
c. 1 Timoteo 4:13; 1 Corintios 14:29
d. 1 Corintios 11:33
c. 1 Timoteo 2:1; 1 Corintios 14:16
f. 1 Corintios 16:2
g. Isaías 66:23


Día del Señor 39

104. ¿Qué manda Dios en el quinto mandamiento?

Que muestre a mi padre y a mi madre y a todos mis superiores, honor, amor y fidelidad, que me someta obedientemente a sus buenas enseñanzas y castigos [a], soportando también pacientemente sus flaquezas [b], pues Dios quiere regirnos por medio de ellos [c].

a. Efesios 6:1, 2,5; Colosenses 3:18, 20,22; Efesios 5:22; Proverbios 1:8; Proverbios 4:1; Proverbios 15:20; Proverbios 20:20; Éxodo 21:17; Romanos 13:1
b. Proverbios 23:22; Génesis 9:24; 1 Pedro 2:18
c. Efesios 6:4,9; Colosenses 3:20; Romanos 13:2,3; Mateo 22:21


Día del Señor 40

105. ¿Qué exige Dios en el sexto mandamiento?

Que ni por mis pensamientos, palabras, actitud y aún menos por mis actos, por mí mismo o por medio de otro, llegue a injuriar, odiar, ofender o matar a mi prójimo [a], por el contrario, que renuncie a todo deseo de venganza [b]; que no me haga mal a mí mismo o me exponga temerariamente al peligro [c]. Para impedir esto, el magistrado posee la espada [d].

a. Mateo 5:21,22; Mateo 26:52; Génesis 9:6
b. Efesios 4:26; Romanos 12:19; Mateo 18:35; Mateo 5:25
c. Romanos 13:14; Colosenses 2:23; Mateo 4:7
d. Génesis 9:6; Éxodo 21:14; Mateo 26:52; Romanos 13:14

106. ¿Este mandamiento sólo prohíbe matar?

Al prohibir la muerte Dios nos enseña que Él detesta todo lo que de ello se origina, como la envidia [a], el odio [b], la ira [c] y el deseo de venganza, considerando todo esto como verdadero homicidio [d].

a. Proverbios 14:30; Romanos 1:29
b. 1 Juan 2:11
c. Santiago 1:20; Gálatas 5:19-21
d. 1 de Juan 3:15

107. ¿Es suficiente, como hemos dicho, el no matar a nuestro prójimo?

No; pues Dios, condenando la envidia, el odio y la ira, quiere que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos [a], usando para con él toda benignidad, mansedumbre, paciencia y misericordia [b], impidiendo, hasta donde nos sea posible, el mal que le podría sobrevenir [c], haciendo bien incluso a nuestros enemigos [d].

a. Mateo 22:39; Mateo 7:12; Romanos 12:10
b. Efesios 4:2; Gálatas 6:1,2; Mateo 5:5; Romanos 12:18; Lucas 6:36; Mateo 5:7; 1 Pedro 3:8; Colosenses 3:12
c. Éxodo 23:5
d. Mateo 5:44,45; Romanos 12:20


Día del Señor 41

108. ¿Qué enseña el séptimo mandamiento?

Que Dios maldice toda deshonestidad [a], y en consecuencia nosotros debemos también aborrecerla de todo corazón [b] y vivir casta y sobriamente [c], sea en el santo estado de matrimonio, o en otro estado [d].

a. Levítico 18:28
b. Judas 23
c. 1 Tesalonicenses 4:3-5
d. Hebreos 13:4; 1 Corintios 7:7

109. En este mandamiento, ¿prohíbe sólo Dios el adulterio y pecados semejantes?

Como nuestro cuerpo y alma son templo del Espíritu Santo, Dios quiere que conservemos ambos puros y santos. Para ello prohíbe toda impureza en nuestras acciones, nuestros gestos, nuestras palabras [a], nuestros pensamientos y deseos [b], y todo lo que incita al hombre a ello [c].

a. Efesios 5:3,4; 1 Corintios 6:18,19
b. Mateo 5:27,28
c. Efesios 5:18; 1 Corintios 15:33


Día del Señor 42

110. ¿Qué prohíbe Dios en el octavo mandamiento?

Dios prohíbe no solamente el robo [a] y la rapiña [b] que castiga la autoridad, sino que llama también robo a todos los medios malos y engaños con los cuales tratamos de apoderarnos del bien de nuestro prójimo [c], ya sea por la fuerza por una apariencia de derecho, como son: el peso falso, la mala mercadería [d], la moneda falsa, la usura [e], o por cualquier otro medio prohibido por Dios. También prohíbe toda avaricia [f] y todo uso inútil de sus dones [g].

a. 1 Corintios 6:10
b. 1 Corintios 5:10; Isaías 33:1
c. Lucas 3:14; 1 Tesalonicenses 4:6
d. Proverbios 11:1; Proverbios 16:11; Ezequiel 45:9,10; Deuteronomio 25:13
c. Salmo 15:5; Lucas 6:35
f. 1 Corintios 6:10
g. Proverbios 23:20,21; Proverbios 21:20

111. ¿Qué te ordena Dios en este mandamiento?

Buscar en la medida de mis fuerzas, aquello que sea útil a mi prójimo, de hacer con él lo que yo quisiera que él hiciese conmigo [a], y trabajar fielmente a fin de poder asistir a los necesitados en su pobreza [b].

a. Mateo 7:12
b. Efes. 4:28


Día del Señor 43

112. ¿Qué se pide en el noveno mandamiento?

Que no levante falsos testimonios contra nadie [a], que no interprete mal las palabras de los demás [b], que no sea ni detractor ni calumniador [c]. Que no ayude a condenar a nadie temerariamente y sin haberle escuchado [d]; que huya de toda clase de mentira y engaño como obras propias del diablo [e], si no quiero provocar contra mí la gravísima ira de Dios [f]. Que en los juicios como en cualquier otra ocasión, ame la verdad, la anuncie y la confiese sinceramente [g]. Y por último que procure con todas mis fuerzas defender la honra y reputación de mi prójimo [h].

a. Proverbios 19:5,9; Proverbios 21:28
b. Salmo 15:3; Salmo 50:19,20
c. Romanos 1:30
d. Mateo 7:1; Lucas 6:37
e. Juan 8:44
f. Proverbios 12:22; Proverbios 13:5
g. 1 Corintios 13:6; Efesios 4:25
h. 1 Pedro 4:8


Día del Señor 44

113. ¿Qué ordena el décimo mandamiento?

Que ni por deseo o pensamiento nuestros corazones se rebelen jamás contra alguno de los mandamientos de Dios, sino que en todo tiempo aborrezcamos el pecado de todo corazón y nos deleitemos en toda
justicia [a].

a. Romanos 7:7

114. ¿Pueden guardar perfectamente estos mandamientos los que son convertidos a Dios?

No, porque incluso los más santos, en tanto estén en esta vida, no cumplen más que un pequeño principio de esta obediencia [a]. Sin embargo, empiezan a vivir firmemente no sólo según algunos, sino todos los mandamientos de Dios [b].

a. Juan 1:8: Romanos 7:4,15; Eclesiastés 7:20; 1 Corintios 13:9
b. Romanos 7:22: Salmo 1:2

115. Entonces, ¿por qué quiere Dios que se nos predique tan rigurosamente los diez mandamientos, si no hay nadie que pueda observarlos perfectamente en esta vida?

Primeramente, para que durante toda nuestra vida conozcamos más y más, cuán grande es la inclinación de nuestra naturaleza a pecar [a], y así busquemos con más fervor la remisión de nuestros pecados y la justicia de Cristo [b]. Después, que nos apliquemos sin descanso a suplicar a Dios la gracia de su Espíritu Santo, para que cada día seamos más renovados a su imagen, hasta que, después de esta vida, alcancemos la perfección que nos es propuesta [c].

a. Romanos 3:20; 1 Juan 1:9; Salmo 32:5
b. Mateo 5:6; Romanos 7:24,25
c. 1 Corintios 9:24; Filipenses 3:12-14


DE LA ORACIÓN

Día del Señor 45

116. ¿Por qué es necesaria la oración a los cristianos?

Porque es el punto principal de nuestro agradecimiento que Dios pide de nosotros [a], y porque Él quiere dar su gracia y su Espíritu Santo sólo a aquellos que se lo piden con oraciones ardientes y continuas, dándole gracias [b].

a. Salmo 50:14
b. Mateo 7:7; Lucas 11:9,13; 1 Tesalonicenses 5:17

117. ¿Qué es necesario en la oración para que ésta agrade a Dios y sea oída por Él?

Primero, que pidamos de todo corazón [a], al sólo y verdadero Dios, el cual se ha manifestado en su Palabra [b], todas las cosas que Él desea que le pidamos [c]. Segundo, que reconociendo sinceramente toda nuestra pobreza y miseria [d], nos humillemos delante de su majestad [e]. Y por último que apoyándonos sobre este firme fundamento [f], sepamos que, pese a nuestra indignidad, Él escuchará nuestra oración por amor del Señor Jesucristo [g], como nos lo ha prometido en su Palabra [h].

a. Juan 4:24; Salmo 145:18
b. Apocalipsis 19:10; Juan 4:22-24
c. Romanos 8:26; 1 Juan 5:14; Santiago 1:5
d. 2 Crónicas 20:12
e. Salmo 2:11; Salmo 34:18; Isaías 66:2
f. Romanos 10:14; Santiago 1:6
g. Juan 14:13; Juan 16:23; Daniel 9:18
h. Mateo 7:8; Salmo 27:8

118. ¿Qué nos ha mandado Dios que le pidamos?

Todo lo que es necesario para el alma y para el cuerpo [a], lo cual, nuestro Señor Jesucristo, ha incluido en la oración que Él mismo nos ha enseñado.

a. Santiago 1:17; Mateo 6:33

119. ¿Qué dice esta oración? [a]

”Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.Danos hoy nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.”

a. Mateo 6:9-13; Lucas 11:2, 3,4


Día del Señor 46

120. ¿Por qué nos pide nuestro Señor Jesucristo que nos dirijamos a Dios diciendo: “Padre nuestro”?

Para despertar en nosotros, desde el principio de nuestra oración, el respeto filial y la confianza en Dios que deben ser el fundamento de nuestra oración. Es a saber, que Dios ha venido a ser nuestro Padre por Jesucristo, y nos concede con mayor seguridad las cosas que le pedimos con fe, que nuestros padres nos otorgan las cosas de este mundo [a].

a. Mateo 7:9-11; Lucas 11:11-13

121. ¿Por qué se añade: “Que estás en los cielos”?

A fin de que no tengamos ninguna idea terrestre de la majestad celestial de Diosa, y esperemos de su omnipotencia lo que necesitamos para nuestro cuerpo y nuestra almab.

a. Jeremías 23:23,24; Hechos 17:24, 25,27
b. Romanos 10:12


Día del Señor 47

122. ¿Cuál es la primera súplica?

“Santificado sea tu nombre”, es decir: concédenos ante todo que te conozcamos rectamente [a], y que santifiquemos y celebremos tu omnipotencia, sabiduría, bondad, justicia, misericordia y verdad, que se manifiesta en todas tus obras [b]. Concédenos también, que toda nuestra vida, en pensamiento, palabra y obra, sea siempre dirigida a este fin: que tu santísimo nombre no sea por nosotros blasfemado ni menospreciado, sino honrado y glorificado [c].

a. Juan 17:3; Jeremías 9:24; Jeremías 31:33,34; Mateo 16:17; Santiago 1:5; Salmo 119:105
b. Salmo 119:137; Lucas 1:46, 47, 68,69; Romanos 11:33
c. Salmo 71:8; Salmo 115:1.


Día del Señor 48

123. ¿Cuál es la segunda súplica?

“Venga tu reino,” es decir: reina de tal modo sobre nosotros por tu Palabra y Espíritu, que nos sometamos cada vez más y más a Ti [a]. Conserva y aumenta tu iglesia [b]. Destruye las obras del diablo y todo poder que se levante contra Ti, lo mismo que todos los consejos que se toman contra tu Palabra [c], hasta que la plenitud de tu reino venga [d], cuando Tú serás todo en todos [e].

a. Salmo 143:10; Salmo 119:5; Mateo 6:33
b. Salmo 51:18; Salmo 122:6
c. 1 de Juan 3:8; Romanos 16:20
d. Apocalipsis 22:20; Romanos 8:22,23
e. 1 Corintios 15:28


Día del Señor 49

124. ¿Cuál es la tercera súplica?

“Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Es decir, haz que nosotros y todos los hombres, renunciemos a nuestra propia voluntad [a], y con toda humildad obedezcamos la tuya que es la única buena [b], para que cada uno de nosotros cumpla su deber y vocación, tan fiel y gozosamente [c] como lo hacen los ángeles en el cielo [d].

a. Mateo 16:24; Tito 2:11,12
b. Lucas 22:42; Efesios 5:10; Romanos 12:2
c. 1 Corintios 7:24
d. Salmo 103:20,21


Día del Señor 50

125. ¿Cuál es la cuarta súplica?

“Danos hoy nuestro pan cotidiano”, es decir, dígnate proveernos de todo lo que es necesario para el cuerpo [a], a fin de que, por ello reconozcamos que Tú eres la única fuente de todo bien [b], y que, ni nuestras necesidades, ni trabajo, ni incluso los bienes que Tú nos concedes, no nos aprovechan antes nos dañan sin tu bendición [c]. Por tanto, concédenos que apartemos nuestra confianza de todas las criaturas para ponerla sólo en Ti [d].

a. Salmo 145:15; Salmo 104:27; Mateo 6:26
b. Santiago 1:17; Hechos 14:17; Hechos 17:27
c. 1 de Corintios 15:58; Deuteronomio 8:13; Salmo 37:16; Salmo 127:1,2
d. Salmo 55:22; Salmo 62:10; Salmo 146:3; Jeremías 17:5,7


Día del Señor 51

126. ¿Cuál es la quinta súplica?

“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”; es decir: por la preciosa sangre de Jesucristo, dígnate no imputarnos, a nosotros pobres pecadores, nuestros pecados ni la maldad que está arraigada en nosotros [a], así como nosotros sentimos, por este testimonio de tu gracia, el firme propósito de perdonar de todo corazón a nuestro prójimo [b].

a. Salmo 51:1; Salmo 143:2; 1 Juan 2:1; Romanos 8:1
b. Mateo 6:14


Día del Señor 52

127. ¿Cuál es la sexta súplica?

“No nos me metas en tentación, mas líbranos del mal”; es decir, dado que nosotros somos tan débiles que por nosotros mismos no podríamos subsistir un sólo instante [a], y dado que, nuestros enemigos mortales como son: Satanás [b], el mundo [c] y nuestra propia carne [d], nos hacen continua guerra; dígnate sostenernos y fortificarnos por la potencia de tu Espíritu Santo, para que podamos resistirles valerosamente, y no sucumbamos en este combate espiritual [e], hasta que logremos finalmente la victoria [f].

a. Juan 15:5; Salmo 103:14
b. 1 Pedro 5:8; Efesios 6:12
c. Juan 15:19
d. Romanos 7:23; Gálatas 5:17
e. Mateo 26:41; Marcos 13:33
f. 1 Tesalonicenses 3:13; 1 Tesalonicenses 5:23

128. ¿Cómo concluyes esta oración?

“Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos”. Esto es: Te pedimos todo esto, porque siendo nuestro Rey Todopoderoso, Tú puedes y quieres concedernos toda clase de bien [a], y esto para que, no a nosotros, sino a tu santo nombre sea toda gloria [b] por todos los siglos.

a. Romanos 10:12; 2 Pedro 2:9
b. Juan 14:13; Jeremías 33:8, 9; Salmo 115:1

129. ¿Qué significa la palabra: Amén?

Amén quiere decir: esto es verdadero y cierto. Porque mi oración es más ciertamente escuchada por Dios, que lo que yo siento en mi corazón, que he deseado de Él [a].

a. 2 Corintios 1:20; 2 Timoteo 2:13


 

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