El Canon y la Iglesia

Sobre los Padres Antiguos

De tal modo de interpretación [es decir, que la Escritura se interpreta así misma, artículo dos de la Confesión], en cuanto a los santos padres antiguos que no se apartaron de ella, no solo los recibimos como sanos intérpretes de la Escritura sino que los honramos como instrumentos escogidos de Dios.

Artículo tres, Segunda Confesión de Basilea 1536

La pregunta crucial

¿Cuál fue el rol de la iglesia post apostólica en relación al Canon Bíblico?

  • 1) Recolectar los escritos cristianos que merecían un rango canónico.
  • 2) Dar testimonio de que el Canon Bíblico ya estaba presente y de este modo exaltar la doctrina apostólica recibida contra los errores que surgían ante ellos.

El profesor F.F. Bruce (1910-1990) de Manchester en Inglaterra, en su obra “The Canon of Scripture” dice lo siguiente:

En la primera mitad del siglo II ya iban tomando forma colecciones de estrictos cristianos que merecían un rango canónico, especialmente los cuatro evangelios y la colección de cartas de Pablo.

Aquí vemos el pensamiento común de muchos estudiosos de este tema, que el rol de la iglesia post apostólica en relación al Canon Bíblico fue el de recolectar los escritos cristianos que merecían un rango canónico a considerar.

En cambio, el presupuesto de que sólo DIOS fue quien canonizó instantáneamente Su Palabra y que Él la ha Preservado a lo largo de las eras (de ahí que los Padres bien pudieron ser sólo testigo de ello), nos da la certeza de que los 66 libros de la Biblia son Palabra de DIOS desde el primer siglo porque así DIOS obro en el proceso de la canonización en la historia para dar a conocer Su Evangelio de generación a generación.

Veamos ahora el testimonio Bíblico como patrístico sobre el Canon de las Escrituras.

Primero, el testimonio de las Escrituras sobre el Evangelio de Dios

Veamos primero el llamado que recibió la iglesia apostólica de llevar el Evangelio de la gracia de Dios a las naciones.

  • Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; (Mateo 28:19)
  • Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16:13)
  • Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8)
  • Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. (Hechos 4:13)

  • Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. (Hebreos 2:1-4)

  • Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. (2 Tesalonicenses 2:15)

Segundo, el testimonio de los Santos Padres sobre el Canon Bíblico

Pasemos a ver ahora algunos testimonios de los Santos Padres sobre el Canon Bíblico:

  • Los apóstoles recibieron el Evangelio para nosotros del Señor Jesucristo… y confirmados en la palabra de Dios con plena seguridad por el Espíritu Santo, salieron a proclamar las buenas nuevas de que había llegado el reino de Dios. Y así, predicando por campos y ciudades, por todas partes, designaron a las primicias (de sus labores), una vez hubieron sido probados por el Espíritu, para que fueran obispos y diáconos de los que creyeran. Y esto no lo hicieron en una forma nueva; porque verdaderamente se había escrito respecto a los obispos y diáconos desde tiempos muy antiguos; porque así dice la escritura en cierto lugar: Y nombraré a tus obispos en justicia y a tus diáconos en fe. Clemente de Roma (30-100 d.C.)

  • …Y si se daba el caso de venir alguno de los que habían seguido a los ancianos, yo trataba de discernir los discursos de los mismos ancianos: qué habían dicho Andrés, qué Pedro, qué Tomás o Santiago, o Juan o Mateo, o cualquier otro de los discípulos del Señor, y lo que dicen Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. Porque no pensaba yo que los libros pudieran serme de tanto provecho como lo que viene de la Palabra viva y permanente.” Papías (120 d.C.)

  • Mateo, (que predicó) a los Hebreos en su propia lengua, también puso por escrito el Evangelio, cuando Pedro y Pablo evangelizaban y fundaban la Iglesia. Una vez que éstos murieron, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos transmitió por escrito la predicación de Pedro. Igualmente Lucas, seguidor de Pablo, consignó en un libro «el Evangelio que éste predicaba». Por fin Juan, el discípulo del Señor «que se había recostado sobre su pecho», redactó el Evangelio cuando residía en Efeso . Ireneo (180 d.C.)


  • Como antes hemos dicho, la Iglesia recibió esta predicación y esta fe, y, extendida por toda la tierra, con cuidado la custodia como si habitara en una sola familia. Conserva una misma fe, como si tuviese una sola alma y un solo corazón y la predica, enseña y transmite con una misma voz, como si no tuviese sino una sola boca. Ireneo (180 d.C.)

  • Cuando nosotros atacamos (los herejes) con la Tradición que la Iglesia custodia a partir de los Apóstoles por la sucesión de los presbíteros, se ponen contra la Tradición… Y terminan por no estar de acuerdo ni con la Tradición ni con las Escrituras. Ireneo (180 d.C.)

  • Ellos conservaron la tradición verdadera de la enseñanza bienaventurada que procedía directamente de Pedro, y Santiago, y Juan, y Pablo, de los santos apóstoles, recibida de padres a hijos, aunque son pocos los hijos semejantes a sus padres. Y así ellos por la gracia de Dios depositaron en nosotros aquella semilla que se remontaba en su origen a los padres y a los apóstoles. Tengo por cierto que los lectores se alegrarán, no de esta exposición en sí misma, sino de la fidelidad vigilante de estas indicaciones. Porque pienso que el modelo del alma que desea guardar la bienaventurada tradición sin que se pierda gota de ella es el que se expresa en estas palabras: «EI hombre que ama la sabiduría dará alegría al corazón de su padre» (Pro 29, 3). Clemente de Alejandría (195 d.C.)

  • «No se introduzca innovación alguna —dice— sino se siga la tradición.» ¿De dónde viene tal tradición? ¿Acaso no de la autoridad del Señor y del Evangelio, y de las ordenaciones y cartas de los apóstoles? Cipriano (250 d.C.)

Concluimos

Concluimos con lo dicho por Lutero sobre Gálatas 1:9:

“Aquí Pablo se coloca asimismo, a un ángel del cielo, a maestros sobre la tierra y a cualquier otra persona por debajo de las sagradas Escrituras. Esta reina debe gobernar, y todos deben obedecerla y estar sujeto a ella. El Papa, Agustín, Pablo un ángel de cielo —todos éstos no han de ser señores, jueces o árbitros, sino solo testigos, discípulos y confesores de la Escritura.”

Justo L. González: “Frente a esta actitud los católicos romanos argüían que la iglesia creó las Escrituras y estableció su canon, y que por tanto esto muestra que la Iglesia tiene autoridad por encima de las Escrituras. La respuesta de Lutero era que, aunque es cierto que la iglesia estableció el canon, el evangelio creó a la iglesia” (Historia del pensamiento Cristiano, página 623).

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