El Canon de las Escrituras; el problema expuesto

 

El Canon de las Escrituras, Volumen 1
Presuposiciones bíblicas del Canon
Por Phillip G. Kayser

Parte I –No respondas al necio de acuerdo con su necedad (Proverbios 26:4) Los fundamentos bíblicos sobre la Doctrina de la Canonicidad

El problema expuesto

Es la tesis de este libro mostrar que la Biblia debe ser el punto de partida axiomático [1] como el punto final de toda la doctrina Cristiana [2], incluyendo así la doctrina del Canon [3]. Este articulo tratará de demostrar la doctrina protestante del Canon de que “sólo Dios puede identificar su palabra” [4]. Este es el enfoque protestante histórico sobre el Canon.

La confesión de fe de Westminster afirmó que la Biblia es “la única regla de fe y obediencia”[5]. Los protestantes consistentes han aplicado este criterio rígido tanto para la doctrina del Canon como también para la crítica textual [6]. Esto significa que las Escrituras deben de ser auto-autentificadas por si mismas de alguna manera y no canonizadas por la iglesia en sí. Esta es la gran diferencia fundamental entre las Iglesias de la Reforma por un lado a la iglesia católica Romana [7] y ortodoxa [8] por el otro lado. Tanto Roma como los ortodoxos orientales afirman que es la iglesia quien determina el Canon de las Escrituras y que la iglesia es quien tiene la autoridad al final sobre las Escrituras. Pero como J.I. Packer responde:

“La iglesia no dio más del Canon del Nuevo Testamento como Sir Isaac Newton nos dio la fuerza de la gravedad. Dios nos dio la gravedad por su obra de la creación y del mismo modo nos dio el Cánon del Nuevo Testamento al inspirar los libros individuales que lo componen” [9].

No puede haber mayor autoridad por lo que la Escritura es juzgada o la Escritura dejaría de ser la máxima autoridad.

Sin embargo, aunque muchos protestantes sostienen este punto de vista teóricamente muchos de ellos se encuentran aún perdidos sobre cómo defender el Canon protestante de los 66 libros presuposicionalmente [10]. En el momento en que comienzan a apelar a evidencias que están fuera de la Biblia para demostrar así que un libro pertenece a la Biblia, ellos están inconsistentemente actuando como si hubiese un estándar mayor por el cual ese libro puede ser juzgado. Nosotros los protestantes creemos que los 39 libros del Antiguo Testamento judío y los 27 libros del Nuevo Testamento son los únicos libros que pertenecen a la Biblia. De tal forma que rechazamos los libros apócrifos y afirmamos que solo esta lista oficial de los 66 libros de la Biblia son nuestro completo “Canon”.

Para aquellos que objetan que este artículo se dedica a un razonamiento circular haremos dos observaciones al respecto: En primer lugar, la autoridad última es siempre circular por naturaleza o dejaría de ser la máxima autoridad. Como Hebreos 6:13 no lo dice; “Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo”. El juramento de Dios por sí mismo es una forma de circularidad, pero es una reclamo con característica inevitable de máxima autoridad. En segundo lugar, el hecho de hacer un argumento para el Canon que implícitamente hace a la criatura la máxima autoridad no sólo es contraproducente sino también irracional. Es en sí mismo autodestructivo el querer tratar de demostrar que el Canon de las Escrituras es la máxima autoridad para todo apelando así a otra fuente de autoridad como algo de última autoridad para ello. Es irracional no sólo debido a la inconsistencia del punto anterior sino también porque se desecha la consistencia de un “círculo” coherente. Esto es la diferencia entre el argumento en un círculo coherente y el discutir en un circulo vicioso [11]. De esta forma, para apreciar plenamente la importancia de este volumen, sería útil el estudiar Apologética presuposicional [12].

Tomado de The Canon of Scripture-Volume I (Link)


Notas al pie:

[1] La palabra del Nuevo Testamento para “presupuestos” es στοιχεῖα. Esta palabra era usada en el griego clásico y por los padres de la iglesia en el sentido de principios elementales o fundamentales. En geometría es usado para axiomas, y en filosofía para elementos de prueba o de razonamiento general  (Liddell and Scott, A Greek-English Lexicon, s.v. ). Obviamente ambas definiciones son sinónimos de presupuestos”. El Nuevo Testamento enseña que los στοιχεῖα son “fundamentos” sobre los cuales nuestra fe y practica se apoyan (Hebreos 5:12, 6:3). Nosotros encontramos nuestro στοιχεῖα en la Palabra de Dios (Hebreos 5:12) y más específicamente en la Persona de Jesucristo (Col 2:8-10, He 6:1) quien se revela en ella. Los στοιχεῖα del mundo son el fundamento de la filosófica no-Cristiana (Col 2:8) y son diametralmente opuestos a los στοιχεῖα de Cristo, Dios-Hombre (Col 2:810). Nuestros pensamientos y acciones son una manifestación exterior lógica de estos στοιχεῖα en nuestro diario vivir (Col 2:20). Por lo tanto debemos reconocer que la superestructura de nuestra cosmovisión es la antítesis de la superestructura de la cosmovisión del mundo, no porque ambas superestructuras no tengan ninguna cosa en común, sino porque debido a la forma en que estas superestructuras están completamente comprometidos a su fundación o presupuestos. Pablo nos da un ejemplo de este concepto cuando se opuso vigorosamente al sometimiento de los gálatas a la presión de ser circuncidados y de observar  “los días, los meses, las estaciones y los años.” (Galatas 4:10). Aunque el acto físico de la circuncisión no era algo malo (cf. 1 Cor 7:19; Hch. 16: 3), la idea que había detrás si era destructiva y guiaba al sincretismo, a una negación de sus presupuestos y una reversión intencional a presupuestos muy débiles y patéticos (Gálatas 4: 9). El estudio del Canon no es un tema neutral. O bien se fluye de un fiel compromiso con la total autoridad de la Biblia, o se sustituye por necesidad por otra autoridad en competencia y con consecuencias desastrosas (como por ejemplo; la tradición, los concilios, el Papa, el Corán, la opinión personal, etc).

[2] Como la Confesión de Westminster dice, “La regla infalible de la interpretación de la Escritura es la Escritura misma. Por tanto, cuando hay duda acerca del total y verdadero sentido de algún texto (el cual no es múltiple sino único), debe investigarse y entenderse mediante otras partes que hablen más claramente. I.10 El Espíritu Santo, que habla en la Escritura, y de cuya sentencia debemos depender, es el único Juez Supremo por quien deben decidirse todas las controversias religiosas, y por quien deben examinarse todos los decretos de los concilios, las opiniones de los antiguos escritores, las doctrinas humanas y las opiniones individuales. “(WCF I.ix-x). Como veremos, esto es tan cierto sobre la doctrina de la canonicidad como lo es de cualquier otra doctrina.

[3] “Canon” es un término que se refiere ya sea 1) a la regla de fe y de verdad o 2) a la lista de libros que se consideran parte de la Sagrada Escritura. En este libro estaré utilizando la última definición. El Canon de las Escrituras es la lista oficial de los libros que se consideran Escritura. La Confesión de Westminster insiste en que sólo Dios puede determinar el Canon. De lo contrario, el hombre sería el juez de la revelación de Dios. Si bien hay muchas evidencias circunstanciales de que Dios ha orquestado “nuestra completa persuasión y seguridad de su infalible verdad y de su autoridad divina, proviene del Espíritu Santo que obra en nuestro interior, dando testimonio en nuestros corazones11 mediante la Palabra y con la Palabra.” (I.v). Dios es el que determina el Canon de las Escrituras.

[4] Greg L. Bahnsen, The Concept and Importance of Canonicity“, un trabajo inédito dado por el autor. Este trabajo de seminario provocó en mí el deseo de ser totalmente consistente con mi presupuesto y punto de partida la Escritura. Bahnsen también ha aplicado este enfoque presuposicional a la pregunta de si la Biblia es infalible en su artículo Inductivism, Inerrancy, and Presuppositionalismen la Revista de la Sociedad Teológica Evangélica, volumen 20, 1997. Esta es una respuesta brillante a los opositores de la infalibilidad.

[5] Catecismo de Westminster pregunta numero 3.

[6] Para un enfoque presuposicional de la crítica textual, ver mi libro, Has God Indeed Said?: The Preservation of the Text of Scripture, disponible para su descarga gratuita en la siguiente liga Link.

[7] Karl Keating representa el catolicismo romano cuando dice que “se necesita una autoridad infalible si es que vamos a saber qué libros pertenecen en la Biblia y lo que no. Sin esa autoridad, estamos abandonados a nuestros propios prejuicios, y no podemos saber si nuestros prejuicios nos conducen a la dirección correcta … [La autoridad que se necesita es] un infalible, Iglesia que enseñanza… La misma Iglesia que autentifica la Biblia, que establece la inspiración , es la autoridad creada por Cristo para interpretar su palabra” Karl Keating, Catholicism and Fundamentalism (San Francisco: Ignatius Press, 1988)., pp. 132,133.

[8] Obispo Kallistos (Timothy Ware) establece la posición de la ortodoxia oriental de esta manera: “Es a partir de la Iglesia que la Biblia, en última instancia, deriva su autoridad, ya que fue la Iglesia la que decidió originalmente qué libros forman parte de la Sagrada Escritura” Timothy Ware, The Orthodox Church (New York: Penguin Books, 1997), p. 199.

[9] James Packer,  God Speaks to Man: Revelation and the Bible, Christian Foundations, 6 (Philadelphia: Westminster Press, 1965), p.81

[10] Por ejemplo, el erudito conservador, Roland Kenneth Harrison en su excelente libro,  Introduction to the Old Testament, afirma erróneamente, “Mientras que la Biblia legítimamente debería permitir definir y describir canonicidad, tiene de hecho casi nada que decir acerca del tema y de cómo los escritos sagrados fueron ensamblados o de los personajes que ejercieron una influencia sobre la formación de este cuerpo durante las diversas etapas de su crecimiento” (Grand Rapids: Eerdmans, 1969), p. 262. Él dice esto a pesar de que él mismo está de acuerdo con el principio protestante de que las Escrituras son “auto-autenticadas” y de que “no derivan su autoridad ya sea de seres humanos individuales o de pronunciamientos eclesiásticos corporativos” (p. 263). Él rechaza correctamente la suposición de que la iglesia Católica Romana es la “madre de la Biblia” y que ella tiene la autoridad para determinar el Canon al afirmar que “una investigación histórica no es más fructífera en el descubrimiento de información significativa sobre las actividades de los sínodos u de otros organismos autoritativos con respecto a la formación del Canon del Antiguo Testamento que cualquier otra forma de estudio ” (p. 262). Pero su posición es débil, dejándonos con una presuposición acerca de la naturaleza auto-autenticada de las Escrituras, pero un fallo de poder extraer esa presuposición de la Escritura misma. Es la intención de este libro mostrar que la Biblia está llena de información que habla sobre su canonicidad.

[11] Greg L. Bahnsen dice: “La circularidad” de un argumento trascendental no es del todo lo mismo que la “circularidad” falaz de un argumento en el que la conclusión es una reafirmación (de una forma u otra) de una de sus premisas. Más bien, la circularidad es involucrada en una teoría coherente y que se requiere para cuando se razona sobre una condición previa para el razonamiento (donde todas las partes son consistentes con o se asumen entre sí) . Ya que la filosofía autónoma no proporciona las condiciones previas para la racionalidad o el razonamiento, por ende sus “círculos” son destructivos para el pensamiento humano. es decir, viciosos” y “fútiles“. Greg Bahnsen, Van Til’s Apologetics: Readings and Analysis (Phillipsburg, Presbiteriana y Reformada, 1998), 518.

[12] Hay dos formas de Apologética presupocisional que (mientras que compiten entre sí) ambas han ofrecido muy útiles ideas acerca de la naturaleza del razonamiento presupocisional. Una excelente introducción a la apologética de Van Tillian se puede encontrar en Greg L. Bahnsen,  Always Ready: Directions for Defending the Faith (Texarkana, AR: Fundación Alianza de Medios, 1996). La segunda forma de presuposicionalismo se puede encontrar en los escritos brillantes de Gordon H. Clark. Una excelente y breve introducción a Clarkianismo se puede encontrar en  la obra de Gary W. Crampton,  The Scripturalism of Gordon H. Clark (Jefferson, MD: Trinity Foundation, 1999). Este libro contiene una bibliografía completa de todos los escritos del Dr. Clark.

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