¿Son las Escrituras necesarias?

Serie: Dogmática Escritural, Dios y Su Palabra.

Pregunta 7: ¿Son las Escrituras necesarias?

Cuando leemos nuevamente la confesión de Westminster en su capítulo uno sesión uno, vemos lo que los ministros de la asamblea escribieron sobre el tema de la necesidad de las Escrituras; “Aunque la luz de la naturaleza, las obras de la creación y providencia manifiestan la bondad, la sabiduría y el poder de Dios de tal manera que los seres humanos no tienen excusa delante de Dios; sin embargo, éstas no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación. Por lo tanto, agradó al Señor, en diferentes épocas y de diversas maneras, revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su iglesia. Luego, para la mejor preservación y propagación de la verdad, y para el establecimiento y consuelo más seguros de la iglesia contra la corrupción de la carne, la malicia de Satanás y del mundo, le agradó también poner por escrito dicha revelación, en forma completa. Ello hace que las Santas Escrituras sean de lo más necesarias, puesto que ahora han cesado ya aquellos modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su pueblo” [1].

Robert L. Reymond en su libro de Teología Sistemática dice sobre este párrafo de la Confesión que; “La confesión comienza afirmando que aunque todos los hombres y las mujeres conocen a Dios en algún nivel de conciencia o inconciencia (ver Romanos 1:21 y 1:32) esto a causa de la obra reveladora de Dios tanto en su interior —es decir; “la luz de la naturaleza” que opera tanto en los hombres como las mujeres (Juan 1:9; Romanos 2:14-15)— como en todo lo que les rodea en tanto Su creación como en Su cuidado providencial (Salmos 19:1; Hechos 14:17; Romanos 1:20), sin embargo, esta revelación general no es suficiente para dar al hombre el conocimiento de Dios que es necesario para salvación. Todo lo que hace [esta revelación general] es dejarlos en su idolatría sin escusas (Romanos 1:20).

De esta forma, la Confesión dice que, Dios se ha revelado a sí mismo (proposicionalmente) en diferentes épocas y de diversas maneras y ha declaradó el contenido de esta actividad especial reveladora para que sea Su voluntad para Su iglesia. Esto hace que la Sagrada Escritura sea de lo ‘más necesario’, ‘puesto que ya han cesado aquellos modos anteriores por los cuales Dios había revelado Su voluntad a Su pueblo’ (Aquí la Confesión se sostiene en contra de Roma y los místicos anabaptistas). 

Aquí vemos una afirmación de la necesidad de la Sagrada Escritura —una necesidad segura para el conocimiento salvífico y para el conocimiento de la voluntad de Dios para Su iglesia, son sus áreas más inmediatas de aplicación en el contexto de la misma declaración confesional— sin embargo, la Escritura también es necesaria para la justificación de todo conocimiento y del significado personal de uno mismo.

Con esto, es importante ver claramente que la Confesión fundamenta su doctrina de la necesidad de la Escritura en dos condiciones antecedentes que obtiene de la actualidad, a saber, (1) la insuficiencia de la revelación general, y (2) la cesación de la revelación especial.

Si la revelación general es insuficiente para proveer aquel conocimiento de Dios y de Su voluntad que es esencial para la salvación, y si la revelación especial ya ha cesado, entonces uno debe de ir a la Escritura si quiere aprender todas aquellas cosas que son necesarias obedecer, creer y observar para la salvación’ (I.7) [2].

Base Escritural: (1 Corintios 1:21, Hebreos 1:1-2, Proverbios 22:19-21, 2 Timoteo 3:15, 2 Pedro 1:19, Efesios 2:20).


[1] La Confesión de fe de Westminster, capítulo uno, sección uno. 
[2] Robert L. Reymond, "The Bible's Necessity", (A New Systematic Theology of the Christian Faith, 2nd Edition).

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