Un cristianismo no-bíblico

Un cristianismo no-bíblico es en realidad un no-cristianismo, por ser no-bíblico. Y es ahí donde precisamente se encuentra Jesús Adrián Romero hecho manifiesto con su nueva serie titulada: “Si el mundo rechaza a la Iglesia pero recibe a Jesús: Seamos Jesús” (Oct. 2014).

 

Aquí la cita completa de Anne Rice uno de los referentes de JAR en el video y hecha el 29 de julio del año 2010 a la revista “The Advocate”:

“Para aquellos a quienes les importe y entiendo si a usted no le importa, hoy dejo de ser cristiana, estoy fuera. Sigo comprometida con Cristo, como siempre, pero no sigo siendo “cristiana” o siendo parte de la cristiandad. Es simplemente imposible para mí pertenecer a este grupo pendenciero, hostil, discutidor y merecidamente infame. Por 10 años lo intenté… fallé, estoy fuera. Mi conciencia no me permite seguir […]. En el nombre de Cristo, me niego a ser anti-gay, me niego a ser anti-feminista, me niego a ser anti-control de la natalidad, me niego a ser anti-demócrata, me niego a ser anti-humanismo secular, me niego a ser anti-ciencia, me niego a ser anti-vida. En el nombre de Cristo, dejo el cristianismo y el ser cristiana. Amén.”

Vemos que en realidad el problema de Anne Rice no era con el Cristianismo (en su caso con el “cristianismo” de Roma) sino con el Cristo de las Escrituras a quien ella rechaza.

Luego, uno de los pecados por el cual Cristo condena a los escribas y fariseos —líderes religiosos de su época—, era por su agenda evangélica para ganar nuevos adeptos:

” ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros.” (Mateo 23:15)

Iglesias crecientes, convertidos y nuevos seguidores, no es suficiente. La pregunta importate y que debe ser respondida es la siguiente:

¿A qué se convierten los ‘evangelizados’?, y ¿Cuál es el mensaje enseñado y predicado?

Si las respuestas no apuntan al evangelio glorioso de Jesucristo según las Escrituras, entonces esa agenda evangélica es condenable (Gálatas 1:6).

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