Limitaciones epistemológicas y el lenguaje de la Escritura (W. Gary Crampton)

La cosmovisión Cristiana afirma que el hombre puede “conocer” la verdad. Pero esto no quiere decir que el hombre es capaz de tener un conocimiento exhaustivo del conocimiento de Dios (Job 11: 7; Job 36:26; Salmo 139: 6). Sólo Dios tiene tal conocimiento (Romanos 11: 33-34; 1 Corintios 2:11). Dios es omnisciente. Todo su conocimiento es intuitivo mientras que el conocimiento del hombre es discursivo. Existen limitaciones en el conocimiento del hombre, no sólo a causa del pecado, sino también debido al hecho de que él es una criatura. Incluso Adán sin pecado, antes de la Caída, nunca podría haber obtenido un conocimiento exhaustivo. Esta limitación no será removida ni aun en el estado final del hombre sin pecado.

No obstante, cualquier conocimiento que el hombre tenga, -porque debe ser verdad que Dios conoce-, debe ser necesariamente el mismo conocimiento que el conocimiento de Dios. Esto significa que tenemos que rechazar la visión Tomista y Van Tiliana de la predicación analógica. Según Tomás de Aquino y Cornelius Van Til, todo el conocimiento del hombre de Dios y Su creación es análogo. No existe ningún punto de coincidencia entre el conocimiento de Dios y el conocimiento del hombre. Por ejemplo, Van Til ha escrito que es debido a la naturaleza analógica de la revelación bíblica de que el conocimiento del hombre es: “en ningún momento idéntico al contenido de la mente de Dios”.

La cosmovisión Cristiana no niega que hay una diferencia cuantitativa entre lo que Dios sabe y lo que el hombre conoce. Hay una gran diferencia en el grado de conocimiento (Salmo 139: 6). Pero no hay una diferencia en el conocimiento mismo (cualitativo). Hay un punto de contacto entre lo que Dios sabe y lo que el hombre conoce; hay un punto unívoco en el que el conocimiento de Dios se reúne con el conocimiento del hombre. Gordon Clark escribió que;

“si nuestras mentes y la mente de Dios no tiene algún contenido unívoco (en coincidencia), no sabríamos nada en absoluto. Si Él tiene toda la verdad, no podemos saber ninguna verdad, excepto la verdad que Dios sabe”. ~Gordon H. Clark, The Pastoral Epistles (Jefferson, Maryland: The Trinity Foundation, 1983), 119 

La diferencia entre el conocimiento de Dios y el conocimiento del hombre es una cuestión de grado. Dios sabe más y siempre sabrá más que cualquier criatura. Si todo lo que tenemos es una analogía de la verdad, entonces no tenemos verdad alguna. Una simple analogía de la verdad, sin un punto de entendimiento unívoco, no es “la verdad”.

La revelación especial que se nos es dada en la Escritura es proposicional en naturaleza. El Dios trino de la Biblia se ha revelado al hombre en forma de declaraciones proposicionales. Él habla al hombre en verdades proposicionales y universales. Las proposiciones tienen relaciones lógicas, combinaciones comprensibles de palabras [-sujeto, cópula, predicado-] que objetivamente enseñan algo. Ellos son el significado de las oraciones indicativas. Las proposiciones son verdaderas o falsas. Y lo que hace una proposición verdadera es que Dios piensa que es verdadera. Por otra parte, no hay tal cosa como una verdad no-proposicional. La verdad es una característica, un atributo, de las proposiciones por sí solas.

Según la cosmovisión Cristiana, la verdad de la Escritura no es “entre”, o “por encima”, o “detrás” de las palabras, o sólo en la mente del intérprete. Tampoco son las palabras en símbolos secretos o metafóricos, dando a entender alguna verdad “superior”. Más bien, la verdad de Dios reside en el significado lógico y la organización de las palabras de las Escrituras a sí mismas. Su verdad viene a través de nuestra comprensión de estas propuestas de acuerdo con las reglas de la gramática y la lógica. Por lo tanto, la Biblia no contiene paradojas lógicas. Obviamente, estas declaraciones proposicionales no pueden enseñar dos o más “verdades” contrarias o contradictorias al mismo tiempo (como en la Neo-ortodoxia y Neo-liberalismo). Ellos enseñan una verdad en un tiempo, y esta verdad puede tener varias aplicaciones o implicaciones lógicas en el mismo tiempo. Esto también se relaciona con los acontecimientos de la historia y su significado. Es decir, no sólo la Biblia nos enseña que algunos acontecimientos han ocurrido en la historia, pero también nos dice el significado de esos acontecimientos. La interpretación del evento no se deja a la subjetividad de la propia imaginación. La Escritura nos da el evento y el significado de las proposiciones.

Como se señaló anteriormente, la Biblia dice que Jesucristo es la lógica (logos) de Dios (Juan 1: 1); Él es la razón, la Sabiduría y Verdad encarnada (1 Corintios 1:24, 30; Colosenses 2: 3; Juan 14: 6). Las leyes de la lógica no son creadas por Dios o por el hombre; ellas son la manera que Dios piensa. Y puesto que las Escrituras son una parte de la mente de Dios (1 Corintios 2:16), ellas son los pensamientos lógicos de Dios. La Biblia expresa la mente de Dios de una manera lógica y coherente a la humanidad.

W. Gary Crampton

Tomado de The Trinity Foundation
Título en inglés: Epistemological Limitations and the Language of Scripture

photo credit: “The Wanderer’s Eye Photography” via photopin cc

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