Sin el cual no hay libertad duradera

Pregunta #1 del Catecismo en formación Escritural Libertario;

¿Cuál es el “sin el cual no hay” libertad duradera? Las Escrituras en las cuales encontramos los principios y los valores éticos divinamente dados por Dios para una verdadera Libertad personal y social.


2 Timoteo 3:16-17, Juan 8:31-32, Deuteronomio 4:6


Si hemos de defender la libertad individual y social debemos de hacerlo desde una defensa lógica y competente en la cual el punto de partida (axioma) pueda ser justificado por sí mismo. Si dicha defensa no hace eso al final fallará en lograr su objetivo dejando huecos en su sistema.

John Robbins en su libro Libertad y Capitalismo presenta cuatro métodos principales para la defensa de una sociedad libre en los cuales se encuentran o bien; sólo la economía con base en la acción humana, la ley natural basada en la razón del hombre, el utilitarismo con su método hedonista, o la Revelación Bíblica como el sistema de pensamiento proposicional auto justificable.

El utilitarismo como teoría ética se resume en que, “el máximo bienestar debe ser para el máximo número de personas”, es decir, que moralmente hablando la mejor acción a tomar es siempre la que debe de producir la mayor utilidad para el mayor número de individuos involucrados. 

Sin duda vemos que el utilitarismo en un sistema democrático siempre nos llevará al totalitarismo utilizado siempre un número de individuos con el fin de maximizar la “felicidad” de otros en su mayoría. El utilitarismo con su cálculo hedonista es peor que la ideología y el cálculo socialista con su utopía de igualdad para todos. 

Por su parte, la economía en sí como una ciencia libre de valor, no es y no puede ser la fuente que arroje los principios y valores éticos necesarios para una sociedad libre. Como la propia física la economía sólo puede describir lo que es y no lo que debería de ser. Los principios y valores previos a las acciones humanas espontaneas estipulan en sí las normas lógicas y éticas que deben de regir toda acción humana, y ya que la economía sólo puede describir dichas acciones humanas, no puede al final ser la fuente que otorgue dichos principios y valores éticos para una sociedad libre, a lo mucho, sólo puede describirla como una sociedad con libre empresa, libre mercado, libre asociación etc,.

Algo similar ocurre con la ley natural que algunos usan para defender una sociedad libre. Aunque hay diversidad de formas de entender lo que significa la ley natural, Ernest Barker resume la idea de la manera siguiente;

“La idea fundamental de la Ley Natural … es la idea de que existe una justicia natural, basada en la razón del hombre, que está detrás de toda ley positiva.” [1]

De esta forma vemos que la ley natural bien describe que existe un orden natural llamado justicia natural la cual debe trascender toda ley positiva que es creada por el hombre, pero que a la vez, dicha ley natural es basada en la propia razón humana.

A tal conclusión llega el conservador inglés Edmund Buker cuando dice que; “Nunca la naturaleza dice una cosa y la sabiduría otra.” [2] 

Nuevamente vemos que, de ciertas premisas descriptivas (“es la idea de que existe una justicia natural, basada en la razón del hombre”) se sacan conclusiones preceptivas (que existe una Ley que impera y “que está detrás de toda ley positiva”).

Un orden natural con su ley natural presupone una mente que prescribe dicho orden y ley natural. Nada puede deducirse de la ley natural que no esté revelado en las Escrituras. En las propias palabras de Edmund Buker, “Los hombres no crean nuevas leyes, simplemente distorsionan las leyes inmutables del Creador.”

Por lo tanto, si queremos conocer como entender y defender coherentemente dichas leyes inmutables y no distorsionarlas, debemos partir no de la ley natural no-proposicional “basada en la razón del hombre” sino más bien de las Escrituras que contiene la Palabra-Ley de Dios de forma proposicional y la cual nos arroja dichos principios y valores inmutables éticos para todos los individuos y para todas las culturas de todos los tiempos. Sólo la Escritura puede justificar toda clase de argumento ético y sus conclusiones.  

Por último, bien podemos decir que la ética en sí es natural sólo en el sentido de que no es creada artificial y arbitrariamente por los seres humanos. Es decir, que en la creación Dios ha colocado orden el cual debe ser preservado. La ética se conoce, se entiende y defiende correctamente al leer las proposiciones de la Biblia con sus deducciones lógicas apegadas a ella.

Así, si alguien con base a una “ley natural” llega a las mismas conclusiones que nosotros como por ejemplo, “ningún hombre ni grupo de hombres puede cometer una agresión contra la persona o la propiedad de alguna otra persona” [3], como Cristianos bien podemos elegir desafiar su argumento (lo cual es parte de la apologética Cristiana) pero en cuanto a la conclusión en sí bien podemos estar de acuerdo con él éticamente hablando sabiendo que sólo la Revelación Bíblica como el sistema de pensamiento proposicional divinamente dado por Dios, puede justificar dicha afirmación no de forma empírica.  

Una defensa competente de la libertad debe comenzar con una defensa competente de los principios y valores éticos para ella. 


[1] Ernest Barker, Perspective on Natural Law by Gordon H. Clark, (link).
[2] Edmund Buker, Collected Works of Edmund Burke. Minerva Classics. Kindle Edition.
[3] Murray N. Rothbard, El Manifiesto Libertario, página 61.

Rafael Reséndiz Izaguirre

Editor de Escrituralismo.com y Nuestras Tres Fórmulas de Unidad. Cristiano Confesional. Esposo y padre. Reformado y Libertario.

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