La identidad y el propósito singular tanto del hombre como la mujer

El tema de la identidad y propósito del hombre y la mujer, según la enseñanza bíblica y la tradición cristiana, ha sido objeto de profunda reflexión a lo largo de la historia de la Iglesia. Gregorio de Nisa, en su aguda observación, señala la dualidad en la creación del ser humano: una parte que refleja la semejanza con Dios y otra que establece la diferencia sexual. Esta división no debe entenderse como una jerarquía de valor, sino como una complementariedad que enriquece y cumple el propósito divino para la humanidad.

La Confesión de Westminster, en su Artículo 24, refuerza esta visión al subrayar que ambos, hombre y mujer, son creados a imagen de Dios, llamados a señorear la creación y destinados a la multiplicación legítima y santa de la humanidad. Este marco teológico no solo define el origen y propósito de los sexos, sino que también establece principios de autoridad y servicio dentro del pueblo de Dios.

Gregorio de Nisa: “La Escritura afirma que el ser humano ha sido dividido sexualmente. Por tanto, la creación de nuestra naturaleza debe haber sido de algún modo doble: la que nos hace semejantes a DIOS y la que establece la división de los sexos.” [1].

La identidad y el propósito singular tanto del hombre como la mujer;

  1. Ambos son creado a la imagen de DIOS.
  2. Ambos son llamados a señorear la creación.
  3. Ambos son llamados “para la multiplicación de la humanidad por generación legítima, y de la iglesia con una simiente santa; y para la prevención de la impureza.” Confesión de Westminster, Artículo 24.

1. Ambos son creado a la imagen de DIOS.

  • Génesis 5:2.
  • Salmo 139:14.
  • Isaías 43:7.
  • Efesios 2:10; 4:11-13, 24.

2. Ambos son llamados a señorear la creación. 

  • Génesis 8:17. 
  • Génesis 9:1; 6-7. 
  • Salmo 115:16.

3. Ambos son llamados “para la multiplicación de la humanidad por generación legítima, y de la iglesia con una simiente santa; y para la prevención de la impureza.” Confesión de Westminster, Artículo 24. 

  • Malaquías 2:15. 
  • Hechos 3:25.

¿Quién tiene la autoridad y potestad de demandar al prójimo x asunto legítimo?

  1. En el patriarcalismo: el hombre por ser hombre.
  2. En el complementarismo jerárquico: el hombre por ser hombre con oficio.
  3. ⁠En el egalitarianismo: ambos por ser hombre o mujer.
  4. En el feminismo: la mujer por ser mujer.
  5. En el matriarcalismo: la madre por ser madre.

En una paridad ordenada decimos que: por ser un siervo humilde bajo DIOS, es que se tiene autoridad y potestad de demandar al prójimo x asunto legítimo.

Mateo 20:26-27: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo”.

Jerónimo: “Que los ancianos lo oigan, que los ministros lo oigan, que todo el mundo tenga claro esto: en la Iglesia, los líderes son servidores. Que imiten al apóstol… La diferencia entre los gobernantes seculares y los líderes cristianos es que a los primeros les encanta mandar a sus subordinados, mientras que los segundos les sirven como prójimos. Somos mucho mejores si se nos considera los últimos de todos.” [2]

Crisóstomo: “Observad la bondad amorosa del Señor: incluso antes de crearlos, les hace partícipes de este control y les otorga la bendición. ‘Tened dominio’, dice el texto ‘sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales domésticos, toda la tierra y todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra’. ¿Notasteis el carácter definitivo de esta autoridad? ¿Notasteis que todas las cosas creadas están puestas bajo el control de este ser humano en particular; varón y hembra?” [3]

San Agustín: “Esto es prescripción del orden natural. Así creó Dios al ser humano. Domine, dice, a los peces del mar, y a las aves del cielo, y a todo reptil que se mueve sobre la tierra. Y quiso que el ser humano racional, hecho a su imagen, dominará únicamente a los irracionales, no el hombre al hombre, sino el ser humano a la bestia.” [4]

La autoridad en el contexto cristiano no se basa en una superioridad jerárquica derivada del sexo, sino en la humildad y el servicio, como enseñó nuestro Señor Jesucristo (Mateo 20:26-27). Tanto en la teología patrística como en la enseñanza de la Iglesia, la autoridad verdadera emana de una vida de servicio y amor hacia el prójimo. San Jerónimo y Crisóstomo, entre otros, destacan que los líderes cristianos deben ser siervos de los demás, reflejando así la naturaleza servicial de Cristo.

En una paridad ordenada bajo Dios, la autoridad se legitima no por el género, sino por la disposición de ser siervos humildes. San Agustín enfatiza que el dominio humano se prescribe sobre la creación irracional y no sobre otros seres humanos, destacando la igualdad esencial entre hombres y mujeres como portadores de la imagen divina.

En resumen, la identidad y el propósito del hombre y la mujer, según la enseñanza bíblica y la tradición cristiana, se encuentran en la imagen de Dios, el llamado a señorear la creación y la responsabilidad de la multiplicación legítima. La verdadera autoridad se ejerce en servicio humilde, reflejando la naturaleza de Cristo y promoviendo una comunidad donde se honra y respeta la dignidad de todos los seres humanos.

Gracia y paz.

[1] Greg. Nyss., De hom. opif. 16.
[2] Epistle to The Ephesians (3.5.21). 
[3] Homilies on Genesis (10.9).
[4] La ciudad de Dios, Capítulo 15.  

 

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