Vuestras mujeres callen en las congregaciones

En la comunidad reformada, es esencial entender la relación entre masculinidad y feminidad desde una perspectiva bíblica, destacando la hermandad y el compañerismo que deben caracterizar la interacción entre el hombre y la mujer en el cristianismo. El apóstol Pablo nos ofrece enseñanzas claras en 1 Corintios 14:34-35 y 1 Timoteo 2:11-12, que a menudo han sido objeto de debate y reflexión:

1 Corintios 14:34-35 (RV1960)
34 Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.
35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.

1 Timoteo 2:11-12 (RV1960)
11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.
12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.
Interpretaciones y Contexto

Una interpretación común sostiene que estas restricciones apostólicas se deben a dos factores:

  • El pecado original de Eva (Génesis 3:16),
  • La creación de la mujer posterior al hombre, lo que implica una sujeción en el orden de la creación (Génesis 2:18).

Sin embargo, es crucial entender el contexto específico de estas cartas. En 1 Corintios 14, Pablo aborda un problema de desorden en la congregación que debe ser corregido según la Ley Bíblica, como se ejemplifica en Números 30. En 1 Timoteo 2, Pablo trata el tema del despotismo, donde se actúa sin la Ley divina como guía.

Orden y Servicio en la Ley de Dios

“Pastor, ahora entiendo que según las Escrituras no existen jerarquías sino más bien orden, ¿Cómo entendemos ésto cuando vemos por ejemplo en Números 30 que los mandamientos son dados al hombre de gobernar bien el hogar y los votos que se hacen deben ser bien regulados pues pueden afectar toda relación conyugal y familiar?”

La respuesta radica en entender que, según la Ley de Dios, el hombre, como el primero entre iguales, recibe una mayor esfera para el servicio, la cual debe ser llenada con un gobierno piadoso. No hay supremacía, solo un orden de primacía para el servicio. El hombre, creado del polvo, lo que implica su capacidad biológica, es llamado primero al servicio con la responsabilidad de ordenar bien su hogar (Lucas 12:48). Debe hacerlo amando a Dios (el dador del buen orden) y a su esposa y familia (receptores del buen gobierno piadoso del esposo).

Ejemplos Bíblicos

En Corintios, por el desorden que había en esa Iglesia por las lenguas y profecías, según Pablo, las mujeres estaban comprometiendo la Iglesia, el hogar y el buen gobierno al ligar sus almas con profecías y votos no acordados previamente en el hogar. Un ejemplo claro es el caso de Ananías y Safira en Hechos 5, donde la falta de acuerdo y la deshonestidad trajeron consecuencias graves.

Conclusión

Dios da mandamientos y con ellos el llamado a servir en esferas que deben ser llenadas con buen gobierno piadoso. Este servicio debe realizarse apoyándonos en Su gracia y Su Palabra-Ley. La hermandad y el compañerismo entre el hombre y la mujer en el cristianismo deben reflejar este orden divino, donde cada uno cumple su responsabilidad en amor, buscando siempre glorificar a Dios y edificar a Su pueblo.

Al entender y aplicar estos principios, podemos fomentar una comunidad reformada que honra a Dios en todas sus esferas, reconociendo que el orden establecido por Él es para nuestro bien y Su gloria.

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