Los escritos olvidados de A.W. Pink (7)

A continuación transcribo parte de los escritos olvidados [1] de este gran libro clásico de la fe cristiana, La soberanía de Dios de A.W. Pink [2]. Capitulo omitido por The Banner of Truth [3]:

“HIPERCALVINISMO” VS “CALVINISMO”

Exposición: La doctrina de la reprobación es “palabra dura” para la mente carnal, pero, pregunto: ¿es más dura que la del castigo eterno?. Que la Escritura si enseña la doctrina, lo hemos demostrado y no es nuestro el escoger entre las verdades de la Palabra de Dios. Todos los que están inclinados a recibir aquellas doctrinas que van de acuerdo con su modo de pensar y rechazar las doctrinas que no pueden entender perfectamente, deben recordar esas palabras exhortativas de nuestro Señor: “¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” ¡Eran insensatos por ser tardos de corazón, no por ser torpes de cabeza!.

Escuchemos otra vez el lenguaje de Calvino:

“Llamamos predestinación al eterno decreto de Dios, por el cual ha determinado lo que quiere hacer de cada uno de los hombres. Porque El no los crea a todos con la misma condición, sino que ordena a unos para la vida eterna, y a otros para condenación perpetua. Por tanto, según el fin para el cual el hombre es creado, decimos que está predestinado a vida o a muerte” (de Institución, libro III, cap.21, titulado “la elección con la que Dios ha predestinado a unos para salvación y a otros para perdición”).

Rogamos a nuestros lectores que tomen en serio estas palabras de Calvino. Una lectura cuidadosa de ellas mostrará que lo que hemos promovido en este estudio no es “Hipercalvinismo” sino “calvinismo” real, puro y sencillo. Nuestro propósito al decir esto es para hacerles ver que lo que muchos condenan por ignorancia como “Ultra-calvinismo” es simplemente lo que Calvino enseñó. Este calvinismo, lo repetimos aquí porque nosotros juntos con ese Gran Teólogo, hemos hallado esta doctrina en la Palabra misma de Dios.

Martín Lutero, en su obra excelente “De Servo Arbitrio” (El libre albedrío es un esclavo) escribió:

“Todas las cosas surgen de, y dependen de los decretos divinos por los cuales fueron predestinados, quienes iban a recibir la Palabra de Vida y quienes la rechazarían, quienes serían salvados de sus pecados y quienes serían endurecidos en los suyos, quienes serían justificados y quienes no. Esta es la verdad misma que arrasa al libre albedrío desde sus cimientos. El amor de Dios para algunos hombres y Su ira para otros es inmutable e irreversible”.

Juan Fox, cuyo “Libro de los Mártires” era en un tiempo la obra inglesa de más fama (¡Lástima que no sea así ahora que estamos viendo el crecimiento del catolicismo romano) escribió:

“La Predestinación es el eterno decreto de Dios, que El propuso en sí mismo en relación a todo lo que le pasa a los hombres, sea para salvación o para condenación”.

El Catecismo de Westminster (1688), Aprobado y aceptado por la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana, declara:

“Dios, por un decreto eterno inmutable, por puro amor, para la alabanza de Su gracia, para ser manifestado en tiempo debido, eligió a algunos en Gloria, y escogió en Cristo a algunos hombres para vida eterna y eligió también los medios necesarios: también Su poder soberano y según el consejo inescrutable de Su propia voluntad (por la cual extiende o retiene Su favor como le agrada), ha pasado por alto y predestinado al resto a deshonra e ira, para la alabanza de la gloria de Su justicia”.

Juan Bunyan, autor de “El Progreso del Peregrino“, escribió un volumen completo sobre la reprobación. De ese libro citamos esto:

“La Reprobación de la persona toma lugar antes de su venida al mundo, antes de hacer bien o mal. Este es el testimonio de Romanos 9:11. Allí vemos dos en el seno de su madre, los dos reciben su destino, no solamente antes de hacer bien o mal, sino antes de tener la capacidad de hacerlo. Su destino, repito, para uno es vida eterna, para el otro no; uno es elegido y el otro reprobado, uno escogido y el otro rechazado”.

En otro de sus libros titulado “Llanto desde el infierno” (“Sighs From Hell”) escribió Bunyan:

“Aquellos que siguen rechazando y hacen poco caso de la Palabra de Dios son aquellos (en su mayoría) que son destinados para ser condenados”.

Jonathan Edwards, (1743) en su comentario sobre Romanos 9:22; (“Y qué hay si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soporto con mucha paciencia a los vasos de ira que han sido preparados para destrucción”) dice:

“¡Qué terrible parece la Majestuosidad de Dios en la horridez de la ira! ¡Y este (debemos aprenderlo bien) es el propósito que tiene en la condenación de los impíos!”.

Augusto Toplady, autor del Himno “Roca de la Eternidad” y muchos otros himnos sublimes, escribió:

“Dios, desde toda la eternidad decretó dejar en sus pecados a algunos hijos de la raza caída de Adán y excluirlos de la participación de los beneficios de Cristo”.

En otro lugar escribió:

“Nosotros de acuerdo con las Escrituras afirmamos que hay una predestinación de ciertos individuos a la vida, para la alabanza de la gracia divina, y también que hay una predestinación de ciertos individuos para muerte, para la gloria de la justicia divina, tal muerte seguramente sufrirán y justamente, por sus pecados”.

George Whitefied, aquel titán espiritual del siglo XVIII, usado por Dios para bendición de muchos, escribió:

“Sin duda las doctrinas de la elección y de la reprobación se mantienen juntas. Yo declaro creer en la Doctrina de la reprobación; que Dios propone dar gracia salvadora, por Cristo, solamente a cierto número y que el resto de la humanidad, desde la caída de Adán, son dejados por Dios, justamente para continuar pecando y para que al fin sufran aquella muerte la cual es su paga merecida.”

El Dr. Hodge, tal vez el comentarista mejor conocido y más leído, dice sobre la frase (“preparados para muerte”) (Rom. 9:22):

“La otra interpretación da por sentado que la referencia es a Dios y que la palabra griega para “preparados” (por Dios) para destrucción”.

Esta interpretación, dice Hodge,

“Es aceptada no solo por la mayoría de los Agustinianos sino también por muchos Luteranos”.

Si fuera necesario podríamos dar citas de las obras escritas de Wycliff, Huss, Ridley, Hooper, Cranmer. Ussher, Juan Trapp, Tomás Goodwin, Tomás Manton, (Capellán de Cromwell), Juan Owen, Witsius, Juan Gill, (predecesor de Spurgeon) y un ejército de otros más. Mencionamos esto para demostrar que muchos de los más eminentes santos del pasado, los que fueron usados en gran manera por Dios, sostenían y enseñaban esta doctrina que ahora es tan olvidada por hombres que no soportan la sana enseñanza.

Esta doctrina es odiada por personas de pretensiones vanas, quienes (a pesar de su ortodoxia orgullosa y tan aplaudida piedad) no son siquiera dignos de desatar los zapatos de aquellos fieles y audaces siervos de Dios.

“¡Oh la profundidad de las riquezas, y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!. Porque: ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién llegó a ser su consejero? ¿O quién le ha dado a él primero para que sea recompensado por él?. Porque de él y por medio de él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén”. (Rom.11:33-36).

“De El” (Su voluntad es el origen de todo lo que existe); “Por El” (El es el Creador y controlador de todo); “En El” (Todas las cosas le glorificarán al final).


[1] Versión publicada al español por The Banner of Truth - 1° Edición 1966 (Mercado libre).
[2] Con revisiones más recientes pero completa la obra en ingles: www.chapellibrary.org/files/3913/7643/2884/aogo.pdf 
[3] Traducción al español cortesía de Camino, verdad y vida. (Libro completo en PDF).

photo credit: Peter E. Lee via photopin cc

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